LULU ON THE BRIDGE : EL INFIERNO SEGUN KEITEL


Director Paul Auster
Guionistas Paul Auster

Sinopsis Izzy, un saxofonista sin éxito, recibe un disparo mientras actúa. En ese momento su vida se desdobla. Por un lado yace inconsciente en la ambulancia que le lleva al hospital. Por otro, comienza una esxtraña historia en la que una piedra que encuentra en la cartera de un asesinado provoca su encuentro con Celia, una camarera que quiere se actriz.


         Uno de los libros de Paul Auster se titula "El país de las últimas cosas". Puede funcionar como referencia para hablar de los personajes que normalmente Paul Auster crea en sus historias. Personas que se alejan de la rutina y se lanzan a los desconocido sin saber exactamente qué es lo que van a encontrar. Una vez hecha la elección de romper con el pasado, sólo pueden contar con los caminos que les marque el azar. El azar es uno de los temas preferidos de Paul Auster.

        El azar aparece en Lulu on the bridge desde el principio : la bala que le disparan a Izzy, la piedra que se encuentra, el teléfono, el CD que Celia escucha o la conexión con Catherine. Esos golpes de azar van empujando una historia que, por momentos desconcierta. Es difícil encontrar sentido a muchas de las cosas que suceden.

         Una de ellas es, sin duda, esa piedra que se ilumina y que consigue que quien la sostenga cambie su forma de percibir la realidad. El espectador no hace más que darle vueltas a esa extraña piedra tratando de saber qué significa, interpretándola, sopesándola y haciendo conjeturas sobre su origen y sus posibilidades.

         El juego de la película es el juego de la piedra. Ambos destinos van unidos y el que se canse de ella y acabe arrojándola muy lejos para desentenderse de lo que ocurra en la pantalla habrá elegido la opción más fácil. Paul Auster no da explicaciones (ya es muy mayor como para conceder fáciles interpretaciones) pero sí ofrece muchos elementos sugerentes. Está, por ejemplo, el juego de la obra, esa Caja de Pandora que interpreta Celia y el hecho de que la piedra aparezca dentro de una caja que, a su vez, está dentro de otra mayor.

         Si no hay esfuerzo, la historia se queda como esa piedra cuando le da la luz : no brilla. Es necesario encerrarla, cogerla y mirarla con cuidado para que todos los elementos vayan adquiriendo un extraño brillo.Nos sucede como a Izzy, que no es capaz de entender qué es lo que pasa pero sí percibe sus consecuencias. La historia no ofrece elementos acumulativos, sino lineales. Una referencia no explica a otra. Sólo se añade y señala un nuevo camino que se puede seguir o no. Quien no vaya haciéndose hipótesis sobre el significado de esa piedra se quedará en el camino. ¿Es un símbolo del propio Izzy?

         La piedra aparece encerrada en una caja que llevaba un hombre que consiguió el teléfono de Celia en un restaurante. Ella reconoce que quedaron una vez y que se cansó porque no dejaba de hablar de dinero. Se puede jugar, por ejemplo, al juego de las almas e interpretar esa piedra como el alma que todos podemos tener. Por alguna razón, ese hombre es asesinado y Izzy se encuentra con la piedra antes de que alguien venga a encontrarla.

         Y, siguiendo esa teoría, jugando a esta interpretación, habría que analizar la aparición del interrogatorio. ¿Por qué le encierran? ¿Qué pretenden de él? ¿Cómo es que lo saben todo?. De todos los elementos que surgen en la película, el final es, en este momento, importante. En las clases de dramaturgia se enseña que el final de una obra es algo fundamental y que éste debe obligar a una reinterpretación de todo lo que ha pasado.

         Al final descubrimos que todo lo que hemos visto se produce en los momentos que transcurren en la ambulancia que traslada a Izzy al hospital y en la que muere. Una estructura de historia condensada que recuerda a La escalera de Jacob. En ese momento, todas las piezas cambian y la figura del interrogador adquiere un nuevo matiz. Ya no es un simple chantajista, una especie de mafioso capaz de todo por recuperar algo valioso. Y la celda no es una celda y el interrogatorio tampoco es un interrogatorio. Esos elementos, piedras dentro de la historia, comienzan a brillar. Y ese interrogatorio se convierte en un juicio. Lo anuncia el interrogador : nosotros somos los buenos. Un interrogador que toma la figura de un ángel sin alas que tiene un doble objetivo : recuperar la piedra y obtener de Izzy una confesión.

         Se puede jugar a que Izzy recogió el alma de ese hombre antes de que los ángeles vinieran a por ella. Un alma tocada por el amor. Resulta un tanto frío y cursi exponerlo de esta forma. El lenguaje de Paul Auster es mucho más sugerente y reducirlo a una frase como ésta es algo arriesgado. Pero no hay otra forma de exponerlo. La piedra estaba junto al teléfono de Celia.

         La piedra se eleva, pierde peso y brilla. Unas cualidades que traen referencias religiosas. Izzy observa ese cambio en su habitación con asombro, como si nunca hubiera visto nada parecido. Tan pronto se reúne con Mira, ésta reacciona de otra forma. Se atreve a tocarlo, como si reconociera en ese brillo algo ya experimentado.

         El significado de ese símbolo cambia en cuanto Izzy se lo ofrece a Celia. Ya no es la piedra del hombre asesinado, sino su propia piedra. Celia consigue que brille y logra que Izzy pueda experimentar algo nuevo.

         En el interrogatorio, el tema principal deja de ser la piedra para centrarse en una confesión. El Doctor Van Horn quiere que Izzy reconozca algo. No le pregunta. Espera. Cada vez se muestra más y más nervioso, como si al salir de la celda acudiera a esa ambulancia que lleva a Izzy moribundo y tratara de calcular el tiempo que le queda de vida.

         Izzy se niega a reconocer nada y es el interrogador el que, al final, le comenta que lo único que quería era que reconociera que estaba enamorado de Celia. Pero ya es tarde. Algo ha sucedido y todo lo que ocurre a continuación no logra evitarlo.

         ¿Por qué no lo admite Izzy? ¿Habrían dejado de perseguir a Celia si lo hubiese confesado?. Esas son preguntas que quedan sin respuesta. Cada interpretación elige que símbolos va a considerar y resulta imposible conseguir que todos encajen. Es eso lo que hace que una obra esté abierta.

         Que se trata del cielo y del infierno no cabe duda. Cielo cuando Celia le pide a Izzy que diga su nombre. Infierno cuando Izzy llora frente al vídeo de Mira. Una imagen ante la que no de puede decir nada. Tenemos miles de representaciones del infierno. Ese grito de dolor de Keitel borra toda la película, todo el juego, toda la simbología. Hasta las imágenes de calderos y demonios con tridentes


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