
Uno de mis viajes, en compañía de mi esposa,
fue a un pais de ensueño, al cual yo no queria ir, fue mi esposa la que me
convenció.
EGIPTO
Lo hicimos en grupo con amigos de toda España,
(Barcelona, Valencia, Granada, Madrid, La Coruña, etc.).
emplazamiento de dos
templos a orillas del río Nilo, al sur de Asuán, en el norte de Egipto. Los templos
fueron excavados en un acantilado de piedra arenisca hacia el 1250 a.C. durante el reinado
de Ramsés II. El interior
del templo mayor tiene una profundidad de más de 55 m y está compuesto por una serie de
vestíbulos y cámaras que conducen a un santuario central. Este templo fue dedicado por
Ramsés II a los dioses principales de Heliópolis, Menfis y Tebas. Está orientado de tal
modo que los rayos del sol naciente iluminan las estatuas de los tres dioses y la de
Ramsés II, en la parte más profunda del santuario. El templo más pequeño fue dedicado
por Ramsés a su reina, Nefertari, y a la diosa Hator. La fachada del templo mayor posee
cuatro estatuas sedentes de Ramsés II, cada una de más de 20 m de altura. Pequeñas
estatuas de Ramsés II, Nefertari y de sus hijos adornan la fachada del templo de
Nefertari. El templo mayor tiene numerosas inscripciones y relieves, algunos de ellos de
inusual interés histórico. Una serie de relieves representan la batalla entre egipcios e
hititas en Qades (Kadesh). Dos de las grandes figuras sedentes de Ramsés tienen
inscripciones en griego que datan del siglo VI a.C. Fueron escritas por soldados
mercenarios griegos y se encuentran entre las primeras inscripciones griegas
datadas.
Los templos, los monumentos más importantes de la antigua Nubia, no se conocieron en
Occidente hasta 1812, cuando fueron descubiertos por el explorador suizo Johann Ludwig
Burckhardt. En 1964 se inició un proyecto internacional para salvar los templos de la
inundación que produciría el lago Nasser, depósito de
la Gran Presa de Asuán. En un reto de ingeniería notable, los templos fueron desmontados
y, en 1968, vueltos a montar en un lugar a 64 m sobre el nivel del
río.
Las pirámides
y la Esfinge, una de las atracciones más famosas del país, se localizan en la
parte occidental de El Cairo, en el barrio de Gizé. Uno de los aspectos que más
sorprenden a los visitantes es la cercanía de la ciudad, ya que en las fotografías las
pirámides suelen aparecen sobre un fondo desértico. Visto desde el lado opuesto, parece
que el crecimiento de El Cairo llegará pronto hasta las pirámides y las absorberá como
parte de la ciudad. También hay construcciones religiosas y gubernamentales más
recientes pero no por ello menos espectaculares. La Ciudadela, en la parte oriental de la
ciudad, es famosa por sus mezquitas y su fuerte. Desde la Ciudadela, construida por el
sultán Saladino al-Ayoubi en 1176 d.C., se domina El Cairo.
El perfil de sus
construcciones en el horizonte forma parte del paisaje de la ciudad. La mezquita de
Mohammed Ali es conocida por sus elevadas cúpulas y sus alminares gemelos, dos de los
miles de alminares famosos de la ciudad. En el Viejo Cairo, o Fustat, se
encuentran las puertas de la antigua muralla que rodeaba la ciudad. De las ocho puertas
originales, sólo quedan tres Bab Zeuela, Bab al-Nasr y Bab al-Fotouh, todas
majestuosas y de estilo diferente. En los mercados (sucs, de ahí nuestros
zocos) del Cairo moderno, muchos de ellos especializados en ciertos artículos
como comida o metales preciosos, se vincula la economía actual con la tradicional. El
pasado y el presente se mezclan también en los dos cementerios gemelos de la periferia
conocidos como la Ciudad de los muertos. Debido a la crisis de la vivienda y a la pobreza,
unos 500 mil habitantes de El Cairo viven
en las tumbas y mausoleos de los difuntos. Aunque la situación no ha sido sancionada
oficialmente, se ha formalizado hace tiempo y se provee a estas personas de agua y
electricidad. La vida en los cementerios ha creado un paisaje urbano único.
Tebas (en egipcio, Wasit o Niut, la ciudad), antigua ciudad y,
durante muchos siglos, capital del antiguo Egipto, a ambos lados del río Nilo, a unos 725
km al sur de la actual ciudad de El Cairo. Tebas se encuentra parcialmente ocupada en la
actualidad por las ciudades de Karnak y Luxor. Fue denominada Tebas por los griegos,
quienes también la denominaban Dióspolis (ciudad celestial); es la
ciudad identificada en el Antiguo Testamento como No (la ciudad) o No-Amon
(la ciudad de Amón). Repartidos por el yacimiento se encuentran los restos de
numerosos templos, tumbas y otros monumentos del antiguo Egipto. De origen prehistórico,
Tebas aparece por primera vez en registros egipcios durante el Imperio Antiguo (c.
2755-2255 a.C.). Se han descubierto tumbas que datan de faraones de la VI Dinastía (c.
2407-2255 a.C.) en la necrópolis, que se encuentra en la orilla occidental del río Nilo.
Según indica el nombre bíblico de Tebas, la deidad local de la ciudad era Amón quien
originalmente representaba las fuerzas de generación y reproducción y, después como
Amón-Ra, se convirtió en rey de los dioses. El templo de Amón en
Karnak es uno de los mejores
conservados y con una de las estructuras más magníficas de la antigüedad egipcia.
Bajo los faraones de la IX y X Dinastías (c. 2230-2035 a.C.), Tebas se desarrolló como
centro administrativo de una poderosa línea de nomarcas (gobernadores). Los nomarcas de
Tebas retaron con éxito a los faraones de Heracleópolis, consiguiendo el control
completo de Egipto hacia el 2035 a.C. Con
el establecimiento de la XI Dinastía, Tebas fue capital de Egipto hasta el reinado de
Ajnatón (o Aknatón) en el siglo XIV a.C. Durante este periodo se erigieron numerosos
templos, la avenida de esfinges, varias tumbas magníficas y muchos otros monumentos en
Tebas
y sus alrededores. Se restableció como sede del gobierno egipcio poco
después de la muerte de Ajnatón. Después, en concreto durante las XIX y XX Dinastías
(1293-1070 a.C.), los faraones contribuyeron al
esplendor arquitectónico de la ciudad. Los asirios saquearon Tebas en el siglo VII a.C.
Aunque después fue restaurada en parte, la ciudad sufrió un rápido declive después del
colapso en el 332 a.C. de la XXXI Dinastía. A finales del siglo I a.C., Tebas fue
destruida por los romanos.
Entre los monumentos más importantes se encuentran las tumbas de los faraones en el Valle
de los Reyes, los colosos de Memnón, el Ramesseum de Ramsés II, el
templo de Ramsés III y el templo de la reina Hatshepsut.