
"En
nuestra opinión la MEZQUITA debió levantarse en los primeros
decenios del S. X, para sostener esta apreciación consideramos decisivo
el estudio del mihráb: está suficientemente claro su arcaísmo
(*), no sólo en cuanto a la planta, tanto interior como exterior
sino en lo que respecta al alzado o sus disposiciones constructivas; el
problema está en saber hasta qué fecha perduraron estas formas,
cuyo UNICO EJEMPLO CONOCIDO EN ESPAÑA es el que estamos analizando.
Mientras no aparezcan otros casos de planta semicircular, y sea posible
fecharlos con cierta garantia, hemos de conceder el dato cronológico
del mihráb un valor decisivo. En cuanto a los demás elementos
de los que podemos deducir índices cronológicos: alminar,
arquerias, puerta, en nada contradicen la fecha propuesta".
(*) Jiménez Martín, Alfonso: op. cit.,
pág 32 y ss.
Arquitectura Islámica en Andalucía
Marianne Barrucand
Achim Bednorz
Pág. 92 y ss.
La mezquita de Almonaster proviene del siglo X, es una construcción
irregular hecha de ladrillo y piedra cantera sobre una planta trapezoide,
cuya forma probablemente haya estado determinada por el declive del terreno.
La sala de oración tiene cinco naves, cuyas arcadas, al igual que
la de Córdoba, corren transversales a la qibla.
La nave central es más ancha que las dos siguientes, que
a su vez son más anchas que las dos exteriores. Los tramos del costado
sur son más anchos que los otros; ello es una clara referencia al
diseño de planta en T. El mihrâb
ha perdido su revestimiento; es un nicho profundo de apariencia arcaica,
hecho de ladrillo y piedra cantera. En las propias rocas se esculpió
un diminuto patiecillo, que prolonga las dos naves occidentales. En la
esquina noreste se halla una pila desporporcionadamente grande. Al norte,
fuera de este conjunto arquitectónico y desviado al oeste del mihrâb,
se encuentra un alminar cuadrado. Es probable que la mezquita sólo
tuviera una entrada en el primer tramo norte de la nave central este. Su
escasa luz se recibía del patio, la puerta y tres estrechas ventanillas
o troneras, dos de ellas a la izquierda y a la derecha del mihrâb.
En la sala de oración se descubrieron dieciséis sepulcros
sin fecha. Ya en la época cristiana, le fue agregada a la
mezquita un ábside en el costado este, a continuación una
sacristia y en el costado oeste un pórtico, con lo cual adquirió
un eje central nuevo, correspondiente a la nueva religión. También
se reconstruyeron la vieja puerta y el costado norte. De toda la edificación
emana cierto encanto rústico. Su caracter arcaico puede provenir
de haber sido constuida a principios del siglo IX, pero también
se puede considerar como una solución provinciana al programa de
edificaciones de la época de los califas. La jerarquización
de la sala de oración parece apoyar más bien la segunda suposición.