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La parte más antigua del edificio se encuentra formando parte del muro del hastial, a juzgar por la portada gótico-mudéjar y la ventana que aparece sobre esta. Se trataría de restos de una iglesia anterior y que podria remontarse al siglo XIV.  
A finales del siglo XV debieron comenzar las obras de un nuevo templo. A esta fase corresponde toda la fábrica realizada unicamente en ladrillo, que incluye el muro perimetral del primer tramo, el presbiterio y la torre. Así mismo en los primeros años del siglo XVI debieron continuar las obras levantándose los pilares del primer tramo y las tres bóvedas correspondientes siguiendo tipos del gótico final empleados en la catedral de Sevilla. En torno a 1530 intervino en las obras de esta Iglesia el maestro mayor Diego de Riaño, que hizo la sacristia, de planta rectangular cubierta con bóveda de piedras de casetones, en ella, se encuentra una inscripción en caracteres góticos que dice: "En veintinueve dias de octubre del año mil quinientos veinticuatro, siendo mayordomo don Alonso González Pamduro, fue puesta al culto esta iglesia". 
A partir del segundo tramo comienza una nueva fase constructiva en la que se sustituye el aparejo de ladrillo por otro mixto en el que se combina este material en forma de rafas con la mamposteria y sillares. Igualmente, en el interior se transforma el diseño de los pilares que cambian su estructura gótica por otra pseudocolumnaria, en la que a un núcleo central cilíndrico de fuste estriado se adosan cuatro baquetones finos que enlazan con los formeros y fajones de las bóvedas, que también acusan cambios en el trazado en la nave central. Relacionada con esta segunda fase está la labor de Hernan Ruiz II, cuya intervención data de la década de 1560 y a quién sin duda se deben las dos portadas laterales que siguen esquemas relacionados con otras obras del mismo autor al norte de la provincia.  Boveda nave central
La sucesión de las fases constructivas es apreciable igualmente en el exterior, no solo en el cambio de material sino en otros detalles. En este sentido, a las gárgolas del primer tramo, claramente góticas, sustituyen otras en forma de ménsulas tipicamente renacentista. La gola de cantaria que remata el muro, de perfil gótico en el primer tramo, adquiere también una fisonomía clasícista en el resto del edificio. Finalmente los huecos de luces ojivales de la cabecera dan al paso a los óculos que se situan sobre las puertas laterales, para terminar los del último tramo con vanos rectangulares de cajeados manieristas.
Boveda nave centralCorresponde, pues, la terminación de esta fase a los primeros años del siglo XVII como atestigua la fecha de 1609 que aparecen en el reloj de sol situado en el último contrafuerte del muro de la epistola. Se deduce, por lo tanto, que tras la muerte de Hernán Ruiz ll, se prolongarian las obras a cargo de los sucesivos Maestros Mayores del arzobispado hispalense. 
El cuarto tramo nunca se llegó a cubrirse ni se derribó el antiguo muro de cerramiento de los pies. En época posterior se construyó sobre la nave central una tribuna coro, reservando los tramos laterales para dependencias. Sobre la nave central se colocó en el siglo XVII una pequena espadaña realizada en ladrillo con dos cuerpos. 
En 1835, con motivo de la construcción de un nuevo retablo, se adosó al presbiterio un camarin de estructura neoclásica. 
En la decada de 1960 se realizaron obras de restauración de estucos en el interior, así como desmantelar las dos cubiertas laterales construyendo en ellas dos azoteas, se remodeló la casa rectoral ubicándose en ella la emisora parroquial. 
Por último en 1983 hasta Marzo de 1984, se volvieron a realizar obras, consistentes en dejar al descubierto las cubiertas de la nave central, retirar las azoteas laterales, dejandolas con sus primitivos desagües hacia las gárgolas, se restauraron los paramentos de la torre y los azulejos del chapitel, que fueron restituidos por una imitación de la cerámica que tenía originalmente.
 
Ó Manuel Fructos 1998
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