CAMPAÑA de San José 2007

 

Marco teórico

Lema de la Campaña

Con los pobres

Carta de los Obispos

Materiales de la campaña

Catequesis de niños

Jovenes y adultos

 

 

CON LOS POBRES, CONTRA LA POBREZA

POBREEN ONDOAN, POBREZIAREN AURKA 

Lema de la Campaña 2007 de Misiones diocesanas vascas

18-19 marzo 2007

 

                La pobreza es un tema recurrente, pero no por ello nos debería cansar, pues como dice Casaldáliga “ Mientras haya algún nadie, todos seremos nadie, sin excepción…”. Y aunque estemos muy lejos de una erradicación de la pobreza real en este mundo globalizado, todos los pasos que demos en ese sentido serán bienvenidos, primeramente por las personas excluidas que en ese caminar recuperen su dignidad, en un segundo lugar por las personas que ansían y trabajan con esa finalidad y en general , por todos los cristianos pues estaremos avanzando en lo que consideramos central en nuestra fe, el advenimiento del  Reino de Dios.

Con los pobres

               En el lema de esta campaña hemos querido destacar dos ideas que pensamos que definen nuestro proceder como misiones diocesanas vascas.  Muchas voces ajenas a misiones diocesanas e incluso a la propia Iglesia  han reconocido que, a diferencia de otros organismos e instituciones que trabajan también a favor de los marginados, en los países en los que han estado y están presentes nuestros misioneros y misioneras es la cercanía vital con los pobres una de nuestras señas de identidad. Y lo decimos con orgullo ya que gracias a esa cercanía hemos aprendido mucho.

 

                Jugando con las diferentes preposiciones, siempre hemos defendido en misiones que no basta trabajar “para” los pobres, sino que hay que hacerlo “desde” ellos y “con” ellos, que ellos y ellas mismas sean las personas protagonistas de su propia liberación. De lo contrario, será pan para hoy y hambre para mañana.

                 A la hora de elegir dónde realizar nuestra labor pastoral se ha optado por la inserción en las zonas o los barrios más empobrecidos para leer la realidad como dice Jon Sobrino desde el lugar teológico de los de abajo, de los pequeños, de los que no importan en este mundo. Para así estar cerca, comiendo y durmiendo en sus casas, participando de su cotidianidad, de sus carencias, caminando de la mano.

 

                  Ese enriquecimiento por el contacto directo con los empobrecidos del que las personas que hemos estado en misiones hacemos y hacíamos gala, quisimos que pudieran experimentarlo también los que no han salido de nuestras fronteras. Es lo que llamamos “voces del Sur”. Durante el mes de marzo, el mes de nuestra campaña anual , al menos cuatro catequistas y miembros de comunidades de Ecuador y de Angola han  compartido aquí en nuestro país su experiencia de fe y de vida. Y el balance ha sido y sigue siendo muy positivo.

                  De la misma manera sigue siendo muy positiva la posibilidad que nos brindan nuestros misioneros de Ecuador y de Angola  de acoger a jóvenes que quieren tener allí una experiencia misionera de cercanía con los últimos.

                      Se trata de sentirnos hermanos de los pobres tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.  Que nos duelan sus sufrimientos y que disfrutemos con sus logros y alegrías. Muchas personas, grupos y parroquias han optado por hermanarse con otras personas, grupos o parroquias de los países empobrecidos para así vivir más cerca ese hermanamiento principal que tienen establecidas nuestras diócesis por medio de las misiones diocesanas vascas.

 

                     Si no estuviéramos con los pobres cuántos proyectos fantasmas habrían tenido lugar, cuántas buenas ideas para ayudarles se hubieran quedado sólo en eso, en buenas ideas, cuántos fracasos de los que sin duda culparíamos a los propios pobres por su dejadez se hubiesen debido tan sólo a nuestra miopía. Los empobrecidos nos han enseñado muchas cosas y muchas más nos pueden seguir mostrando tanto a cada uno de los que hemos podido vivir con ellos como a todo el conjunto de nuestra Iglesia vasca. Nos han y siguen evangelizando. Sentimos que nos cambian y que nos evangelizan. Juntos vamos transformando la realidad, buscando la justicia, tanto aquí como allá.

Contra la pobreza

                      Estar con los pobres no significa aprobar la pobreza, no debemos caer en una exaltación de los pobres. Pues la pobreza “per se” es negación, es mala, es contraria a los planes de Dios que quiere que todos sus hijos e hijas vivamos con dignidad. Queremos ir de la mano con los pobres para salir de la pobreza, para superar sus carencias, para dejar de sufrir el hambre, la falta de recursos, de salud, de educación. Queremos tejer entre todos redes que venzan las injusticias, que recobren las situaciones de paz, que superen las guerras, que posibiliten el ejercicio libre de sus capacidades para avanzar hacia un desarrollo integral más humano y sostenible.

 

                      Nos unimos así a tantos otros en la lucha por conseguir dar pasos hacia los objetivos del milenio, principalmente para la erradicación de la pobreza que es la base de otros males como el analfabetismo, la desnutrición, enfermedades como el SIDA, acceso al agua potable, etc…

 

                       Tal vez para la erradicación de la pobreza habría que erradicar la riqueza entendida no como un bien sino como la acumulación por unos pocos de lo que es de todos y para todos. Son escandalosas las cifras y los porcentajes que se divulgan habitualmente para comparar lo que tienen los que más tienen y de lo que carecen los que nada poseen. Claman al cielo las cantidades de dinero que se emplean en gastos armamentísticos y lo poco que se utiliza por el bien de los que no importan a los que detentan el poder en el mundo. De los bienes de este mundo ¿quién nos ha dado permiso para que nos los apropiemos para nuestro interés?. ¿ Por qué votamos a los partidos que sólo defienden a “ los nuestros”, por qué invertimos sin que nos importe que hacen los bancos con nuestro dinero, por qué consumimos sin mirar a quien beneficia el dinero que pagamos? ¿ qué uso hacemos de nuestro tiempo, de nuestras capacidades?. En una palabra como vuelve a decir Jon Sobrino, con quiénes estamos, ¿con los que explotan o con los explotados?

 

                         No hace falta irse muy lejos para sentir como hermano al que sufre, a quien no tiene cómo alimentar a sus hijos por mucho que trabaje, a quién vive desesperado por no poder hacer frente a la adversidad por falta de recursos. No hace falta irse muy lejos aunque la mayoría de los que padecen esas limitaciones estén lejos de nosotros geográficamente hablando. Es fundamentalmente una opción vital, una actitud que se puede traducir a diario en multitud de cosas prácticas y cotidianas y que también se puede concretar en opciones más a largo plazo. Nadie debe evadir su responsabilidad. Nadie debe taparse los ojos, los oídos, enmudecer. Es nuestra obligación que éste mundo mejore, es nuestra obligación cambiar de hábitos y costumbres para que los cambios necesarios puedan tener lugar.

 

                       “Con los pobres, contra la pobreza”. No es un lema tan sólo para una campaña. Es una lema tal vez para toda una vida.

                                                                                      Iñigo Iriarte Lejarraga

                                                                                              Bilbao, enero 2007.