Etapa:
La Vega de Liébana - Posada de Valdeón ( o Soto de Valdeón )
| Kms | Lugar atravesado | Altitud |
0 4,5 6 16,5 19 23 28,5 36 37 44 47,5 50
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La Vega de Liébana Bores Dobares Mirador del Corzo Puerto de San Glorio
Llánaves de la Reina Portilla de la Reina Vallosero Puerto de Pandetrave
Santa Marina de Valdeón Posada de Valdeón Soto de Valdeón
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469 600 700 1400 1598 1400 1250 1400 1562 1200 939 950
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Comentarios de la etapa:
Esta etapa seá una de las más duras, pero también una de las más
gratificantes en cuanto a paisaje se refiere.
A pesar de los 8 kilómetros que nos hemos ahorrado al no tener
que subir el temido San Glorio desde Potes, los 19 que nos
quedan hasta la cima son más que respetables. A más de uno se le
hará muy duro dejar atrás el tranquilo y acogedor pueblo de La Vega
de Liébana para enfrentarse a una subida constante y ¡sin un sólo
llano! Aconsejamos por ello desayunar fuerte, salir temprano para
pillar lo menos posible el sol y sobre todo, llevar mucha agua, incluso
botellas aparte de los botellines, ya que hasta la cima sólo
encontraremos una fuente y no muy fiable.
Aunque quizás los más animados hayan preferido "calentar" yendo a visitar
el vecino concejo de Dobres, uno de los más hermosos lugares de Liébana
(en Dobres se conservan algunas casas blasonadas).
Esta región, con capital en Potes, es una comarca cerrada y perfectamente
definida, que ha sabido mantener de una forma más pura y natural las tradiciones
populares, la artesanía, la arquitectura local, y por supuesto, la gastronomía.
Se conservan antiguos telares, e incluso se vuelven a abrir nuevos alfares que
intentan respetar las tradicionales costumbres en la confección de vasijas,
jarras etc...
También en cuanto al clima, Liébana se diferencia de Cantabria y de la Meseta
Castellana: al estar "cerrada", presenta un micro clima mediterráneo, que se irá
transformando paulatinamente en Alpino a medida que se vayan alcanzando cotas más
elevadas.
Las viviendas que vayamos encontrando en los distintos pueblos del camino
también se distinguirán claramente de las del resto de la provincia: suelen
disponer de tres alturas, de las que la primera acoge las cuadras, la segunda
sirve como lugar de habitación y pajar, y la tercera de desván y secadero.
Estas casas, así como las iglesias cercadas de vallas cuadradas de piedra nos
llamarán la atención en los pequeños pueblos que vayamos viendo.
Nuestro camino comenzará atravesando el valle de Cerceda, uno de los cuatro
que componen la comarca lebaniega junto con Cillórigo, Valdebaro y Valdeprado,
y que discurre a lo largo del río Quiviesa. Los bosques de robles, hayas
y castaños se irán haciendo más escasos a medida que vayamos subiendo al puerto.
Si nos atrevemos a dejar el camino a la altura de Vada y nos desviamos a la
izquierda, llegaremos a Ledantes, pueblo minero que tenía también una gran
tradición textil y que conserva aún un antiguo batán, especie de molino compuesto
de gruesos brazos de madera, movido por agua, que se utilizaba en la fabricación
de todo tipo de ropas tradicionales.
Si optamos por seguir el duro ascenso, pronto podremos tomar a nuestra derecha un
camino que en un kilómetro nos llevará a Dobarganes, que se asienta en plena
vertiente del pico Jano, y desde donde se puede ascender en una pequeña excursión
hasta la cima de dicho monte.
Un kilómetro más adelante, nos espera una parada obligada en el mirador del corzo,
pequeño homenaje a esta típica especie de los Picos.
Ya nos queda poco para coronar el puerto de San Glorio (1598m.), donde podremos acercarnos,
tomando el camino que sale de la cima hacia la derecha, y en un kilómetro,
hasta el monumento al oso, especie casi desaparecida hoy en día, que se encuentra
en el mirador de Llesba . Desde aquí tenemos un completo panorama de los tres macizos
en los que destacan Peña Vieja y la Tabla de Lechugales.
Cambiamos de provincia y pasamos a León, que nos recibe con un cambio brusco de
paisaje. Ya en la bajada, y a un par de kilómetros de la cima, encontraremos una fuente
a mano izquierda, cuyas aguas son "buenas para los solteros y para los que se van a casar".
Aconsejamos prudencia de todos modos.
El primer pueblo leonés que encontramos en el valle de la Reina, LLánaves de la Reina,
muestra ya una arquitectura en sus casas totalmente distinta de las que habíamos
visto hasta ahora. En Portilla de la Reina volvemos a ascender, ya más suavemente hasta el
puerto de Pandetrave (1562m.) desde donde tenemos una buena perspectiva del valle de Valdeón,
enmarcado por el macizo de la Bermeja (macizo occidental) y las torres de Friero,
del Hoyo de Liordes y de Salinas (macizo central).
Desde allí, una preciosa y merecida bajada nos espera hasta Santa Marina de Valdeón,
donde la carretera se transforma misteriosamente en una estrecha pista, que si bien durante años ha sido muy estrecha, mal asfaltada
y con muchos baches, en agosto de 1997 ya tenía otro aspecto: ha sido anchada y asfaltada. Si no nos quedamos en el camping de Santa Marina, seguiremos hasta
Posada de Valdeón, pueblo que tiene una gran tradición de hospitalidad y acogida hacia
los turistas, ya que es el punto de partida de numerosas excursiones, entre ellas, la de
la garganta del Cares; podremos realizar esta última en bici de corredor hasta Caín y a pie el resto, o
en bici de monte hasta Puente Poncebos.
En la plaza de Posada, tomamos la carretera de la izquierda, que en un par de kilómetros
nos llevará a Soto de Valdeón, donde está el camping. En Soto no hay tiendas, sólo dos bares,
así que las compras deberán hacerse en Posada.
Excursión recomendada: El camino del Cares
La excursión del desfiladero del río Cares, con su visita obligada a Caín es uno de los recorridos clásicos de los Picos de Europa;
es de fácil acceso y atrae a decenas de miles de turistas cada verano. Sólo vamos a describir el camino de Posada hasta Caín; de lo que es al camino del Cares en sí
daremos unicamente alguna recomendación ya que nos sentimos incapaces de describir semejante espectáculo geológico.
En la plaza de Posada está indicado el inicio del camino hacia Caín, serán 9 kilómetros (contados por L. David
que vive en Caín (gracias ;-)) entre robles, encinas y hayas. El piso no es ninguna maravilla, pero permite circular perfectamente en bici de corredor.
Si cabe señalar los varios repechos del 19% y uno en particular del 22% record de dureza de muchos sin duda alguna.
Poco después de haber cruzado el puente a la salida de Posada, nos encontramos con el mirador del Tombo y su escultura al rebeco, animal increiblemente ágil que se aloja en los hayedos.
Merece la pena, más adelante, cruzar el río para visitar la ermita mariana que se consagra a Nuestra Señora de Corona, patrona del valle, cuya festividad es el 8 de septiembre.
Se cuenta que el rey Pelayo acabó de derrotar a los moros en el valle de Caín y recibió allí de manos de sus soldados la corona de rey.
Habremos dejado a mano izquierda el Chorco de los Lobos, que es una trampa utilizada antiguamente y que fue restaurada por Icona hace unos años.
Antes de que existiera la carretera, se solía seguir el curso del Cares desde su nacimiento; podemos imaginarnos entones como eran los habitantes de Caín: excelentes escaladores! De hecho,
muchos de los mejores guías eran de Caín.
Recientemente, Caín está beneficiándose de un proyecto de recuperación urbanística.
A partir de aquí es donde empieza la senda colgada sobre el río, que al principio transcurre por estrechos túneles. Dependiendo del tráfico humano podrás o no llevar la bici, en todo caso aquí la de corredor está totalmente descartada.
De todas formas, si ves que no hay gente (cosa muy rara) pon tu sillín más bajo de lo habitual para tener el pie más cerca del suelo; el camino en sí no es peligroso, pero el sendero a veces se estrecha mucho y los barrancos son de quitar el hipo!
Te esperan 9,4 kms. de recorrido hasta donde empiezan los collados (de nuevo contados por L. David en vísperas de sus "mini vacaciones" ;-) ),
pero si quieres llegar a Poncebos con la bici serán unos más con ella al hombro! Que lo disfrutes.
El camino del Cares, de Puente Poncebos a Caín
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