CAPÍTULO 5. LOS LOGROS DEL PROYECTO GENOMA HUMANO

  

Los genes dentro del ADN portan el código que ahora, después de miles de millones de años de cambios aleatorios, pero con frecuencia afortunados, se traducen en hombres y mujeres con la capacidad intelectual para comprender cómo este increíble viaje ha ocurrido.
Thomas F. Lee, El Proyecto Genoma Humano

¿Qué sabemos de nuestro genoma?

En la actualidad, como pronosticaba Daniel Koshland, aunque aún queda una decena de años para que se cumpla por completo su objetivo, ya estamos recogiendo los frutos del Proyecto Genoma Humano. La mayoría de los avances concretos, dejando aparte los mapas genéticos exhaustivos, se han realizado, como cabía esperar y haciendo buena la justificación médica principal del Proyecto, en el estudio de genes implicados en la aparición de diversas enfermedades genéticas.
El PGH se dividía inicialmente en dos grandes fases: la fase inicial consistía en la consecución de un mapa exhaustivo de marcadores genéticos (STSs o ESTs) que permitiera la fácil localización posterior y la secuenciación de la totalidad de los genes humanos, tarea que constituiría la segunda fase. En 1996, se completó adecuadamente esta primera fase.
A finales de 1994, un total de 5131 genes humanos habían sido etiquetados como "localizados" en alguno de los cromosomas humanos. Sin embargo, estos mapeos se habían realizado mediante una diversidad de métodos, con distintos grados de precisión y resolución. A comienzos de 1995, el número de ESTs almacenadas en los bancos de datos genéticos (el más importante de los cuales se denomina GenBank y está localizado en el laboratorio de Los Álamos, del DOE), experimentó un considerable aumento, principalmente debido a los datos aportados, entre otros, por la multinacional Merck, en colaboración con la Univ. de Washington. En la actualidad, más de 450.000 secuencias correspondientes a ESTs, o fragmentos de genes, se almacenan en el GenBank; se estima que la mitad de los genes humanos están representados. Semejante conjunto de secuencias marcadoras ha permitido a un consorcio de investigadores de todo el mundo la realización de un nuevo mapa genético, que cumple, con creces, los requisitos establecidos en las directivas del DOE/NIH.
La revista Science publicaba en su número del 25 de Octubre de 1996, una excitante revisión de algunos de los genes hasta ahora descubiertos, así como un mapa de densidad génica de cada uno de los cromosomas. El artículo estaba firmado por 104 investigadores de 18 laboratorios en cinco países. Los mapas de densidad génica tratan de representar gráficamente el número de genes por unidad de longitud localizados en las distintas zonas de cada cromosoma, ante la imposibilidad absoluta de representar individualmente, en un dibujo sencillo y de tamaño lo suficientemente pequeño como para resultar manejable, todos los genes hasta ahora localizados o "mapeados", que ascienden a más de 16.000. Que quede claro que no son mapas definitivos y, por lo tanto, una acumulación de genes en una determinada zona no quiere decir que la misma sea especialmente rica en genes, sino que podría deberse a que ha sido mejor estudiada hasta el momento. De todas formas, llama la atención la distinta distribución de genes a lo largo de todo el genoma, existiendo zonas con muy alta concentración de genes, mientras que otras están prácticamente vacías. Me atrevo a pronosticar que estos mapas de densidad genética no variarán sustancialmente cuando la totalidad de los genes humanos (entre 50.000 y 100.000) sean descubiertos y secuenciados.

MAPA DE DENSIDAD GÉNICA DEL GENOMA HUMANO
Los histogramas representan el número de genes por unidad de longitud que han sido mapeados en la actualidad en cada división de los distintos cromosomas. Se incluye la longitud de los mismos, en pares de bases y centimorgans. El cromosoma Y no está a escala.

El Museo de los Horrores y las Esperanzas

La principal justificación del Proyecto Genoma Humano y la que, sin duda, más contribuyó a la decisión de acometer tan hercúlea tarea, consiste en la posibilidad de conocer los genes relacionados con las distintas enfermedades de origen genético que afligen al hombre, hallando eventualmente un tratamiento o una cura para las mismas. Existen más de 4000 enfermedades "de un sólo gen", cuya herencia sigue fielmente las leyes de la genética mendeliana y puede ser seguida mediante estudios de familias afectadas. El número de trastornos "poligénicos", cuya herencia se debe a defectos acumulados al azar en varios genes, puede llegar a doblar el anterior, aunque no se conoce con precisión. Las enfermedades monogénicas pueden, a su vez, dividirse en enfermedades recesivas, enfermedades dominantes y enfermedades ligadas al sexo.
Las enfermedades recesivas sólo se manifiestan si un hijo cuyos padres son ambos "portadores sanos" hereda los dos alelos recesivos del gen maligno. Una enfermedad recesiva puede mantenerse latente en sucesivas generaciones de una familia, manifestándose solamente cuando uno de sus miembros tiene descendencia con otro portador del gen defectuoso. Por ello, las enfermedades recesivas son especialmente frecuentes entre grupos culturales o étnicos que mantienen un alto grado de endogamia. Es el caso de los judíos ashkenazíes, de los amish o de las familias reales europeas. Un hijo de padres portadores posee sólo un 25% de probabilidad de padecer la enfermedad, pero también un 50% de ser un portador sano. La mayoría de las enfermedades genéticas más extendidas son de este tipo, como la anemia falciforme o la fibrosis quística.
En las enfermedades dominantes, basta con que el hijo herede un sólo alelo del gen defectuoso para que sufra la enfermedad, de modo que es suficiente que uno de los padres sea portador (y por tanto, sufra la enfermedad) para que el hijo posea un 50% de probabilidades de padecerla. Las enfermedades dominantes que sean especialmente virulentas, manifestándose pronto durante la infancia, tienden a desaparecer rápidamente, ya que sus portadores no pueden llegar a reproducirse. Sin embargo, las enfermedades que aparecen de forma tardía, como la enfermedad de Huntington, pueden llegar a extenderse por la humanidad, ya que sus víctimas pueden llegar a reproducirse, transmitiéndola al 50% de sus descendientes.
El caso de las enfermedades ligadas al sexo es algo más complejo. Se trata de enfermedades recesivas monogénicas cuyo gen está localizado en el cromosoma X. Si el descendiente es una mujer, como posee dos cromosomas X similares, es muy difícil que llegue a manifestar la enfermedad, porque tendría que poseer los dos alelos recesivos. sin embargo, si el descendiente es un varón, como sólo posee un cromosoma X, bastaría con que heredara el alelo recesivo de su madre para que sufriera la enfermedad. Por ello, si una mujer es portadora, sus hijos varones poseen un 50% de probabilidades de padecer la enfermedad, aún cuando sus hijas nunca la padezcan (si el padre no porta la enfermedad). Es por ello que estas enfermedades aparecen con muchísima mayor frecuencia en varones que en mujeres y son las más fáciles de localizar en un cromosoma (el X). Son enfermedades con herencia ligada al sexo la hemofilia, el daltonismo y la distrofia muscular de Duchenne.
A continuación, incluyo una lista de ejemplos de diversas enfermedades y genes asociados a ellas, así como otros genes relacionados. No están ordenadas por orden de gravedad, ni por orden alfabético. Al contrario, he seguido un orden que no podría haber seguido hace diez años, antes de que se iniciara el PGH, las he ordenado según el número de cromosoma donde se encuentra el gen que las produce.

Enfermedad de Gaucher
La enfermedad de Gaucher, llamada así en honor del médico francés Phillippe Gaucher (1854-1918), es producida por una mutación recesiva en el gen que codifica la proteína glucocerebrosidasa, que se localiza en el cromosoma 1. Esta enzima es la que normalmente metaboliza un tipo de lípidos llamados glucocerebrósidos. En los enfermos de Gaucher, estos lípidos no pueden ser descompuestos y se acumulan principalmente en el hígado, en el bazo y en la médula ósea. Los síntomas de la enfermedad de Gaucher incluyen fuertes dolores, fatiga, ictericia, daños óseos, anemia y muerte. Esta enfermedad es el trastorno genético más común entre los judíos de ascendencia europea oriental (ashkenazíes), con uno de cada 450 nacimientos, aunque puede afectar a individuos de cualquier grupo étnico. En el conjunto de la población, afecta a uno de cada 100.000 nacimientos. En 1991, se hizo posible la primera terapia efectiva contra esta enfermedad, inyectando la enzima sintetizada en E. coli en la corriente sanguínea de los enfermos. El tratamiento es similar a la diálisis de los pacientes enfermos de riñón, durando unas dos horas y debiendo repetirse cada dos semanas. La terapia, cuyo desarrollo ha sido posibilitado directamente por el PGH, detiene el avance de los síntomas y, en muchos casos, los revierte, permitiendo a los pacientes mejorar sustancialmente su calidad de vida.

Enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer, denominada así en honor del neurólogo alemán Alois Alzheimer (1864-1915), es una enfermedad degenerativa que destruye el cerebro, haciendo que los enfermos pierdan la memoria y el juicio e impidiendo normalmente que se valgan por sí solos. En algunos casos, puede comenzar en la mediana edad, pero su probabilidad de incidencia aumenta de forma espectacular con la edad del paciente. La enfermedad de Alzheimer aflige al 10% de las personas con más de 65 años y a casi el 50% de las personas con más de 80 años. La muerte ocurre normalmente dentro de los 5 a 10 años del inicio de los síntomas. En los países desarrollados, el Alzheimer es la cuarta causa principal de mortandad en los adultos, tras las enfermedades cardiovasculares, los accidentes de tráfico y el cáncer. Además, los costes que produce el Alzheimer a los Sistemas Públicos de Salud son realmente enormes y se espera que el número de pacientes con Alzheimer se incremente dramáticamente en las próximas décadas, a medida que se incrementa la esperanza media de vida en los países desarrollados.


El ex-presidente de los Estados Unidos de América, Ronald Reagan, fue recientemente diagnosticado de Alzheimer

No existe un método seguro para su diagnóstico, excepto la autopsia. La enfermedad de Alzheimer puede ser de origen genético en un 20% de los casos documentados y debida a otros factores diversos en el 80% restante. Además, se han localizado varios marcadores para el Alzheimer de origen genético en los cromosomas 1, 14, 19 y 21, lo que ha llevado a diferentes tipos de Alzheimer, desde el tipo I hasta el IV. Es interesante que una trisomía en el cromosoma 21 (la presencia de un cromosoma 21 extra en cada célula) es la causante del síndrome de Down, la forma más común de retraso mental. Las personas con síndrome de Down, si viven lo suficiente, casi siempre suelen desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Cáncer de colon
El cáncer ocurre cuando las células comienzan a dividirse sin orden ni control. En realidad, se denomina cáncer a un conjunto de más de 200 enfermedades bastante diferentes entre sí. El cáncer de colon es el segundo más frecuente, tras el cáncer de pulmón. En 1996, se diagnosticaron 94.500 nuevos casos, sólo en Estados Unidos. Más de 50.000 personas mueren cada año debido a esta enfermedad. Los síntomas de esta enfermedad incluyen hemorragias rectales, presencia de sangre en las heces y cambios en la frecuencia de visitas al servicio. El examen rectal digital, el análisis de las heces y la sigmoidoscopia permiten detectar precozmente el cáncer de colon, antes de que se produzcan los síntomas. Si se detecta a tiempo, la posibilidad de supervivencia en los siguientes 5 años es del 91%.
Existen varios factores de riesgo para el cáncer de colon. Los antecedentes familiares y la propensión a enfermedades que provocan inflamaciones intestinales son los más importantes. También podrían influir la vida sedentaria y la dieta rica en grasas y pobre en fibra. Estudios recientes demuestran que la terapia con estrógenos y los anti-inflamatorios no esteroideos (AINEs), como la aspirina, pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de colon.
Recientemente, se ha descubierto un gen mutante en el cromosoma 2 que aparece con frecuencia en determinados cánceres de colon, que ha sido llamado MSH2. El producto del gen es una enzima que presenta homología con otras enzimas bacterianas que intervienen en los mecanismos de reparación del ADN, por lo que su carencia o mal funcionamiento podrían explicar el desarrollo incontrolado de las células cancerosas.
Los tratamientos utilizados en la actualidad incluyen la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y la terapia biológica.

Cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón es la forma más común de cáncer en los países desarrollados, igualmente en hombres que en mujeres. Los estadounidenses poseen la más alta tasa de cáncer de pulmón en el Mundo. En 1996 se diagnosticaron 177.000 nuevos casos en los Estados Unidos y 158.700 personas murieron. La probabilidad de sobrevivir cinco años tras el diagnóstico es únicamente de un desesperanzador 13%.
Desde 1940, el incremento en la mortalidad por cáncer de pulmón, según el sexo, ha seguido la pauta marcada por la adicción al tabaco, con un retraso de 20 años. También se ha demostrado que dejar de fumar reduce la probabilidad de padecer cáncer de pulmón, a cualquier edad. Aunque el tabaquismo es, con diferencia, la principal causa del cáncer de pulmón, no es la única. La exposición a los humos exhalados por otros fumadores incrementa el riesgo de padecer cáncer de pulmón entre los "fumadores pasivos". También la exposición a otros carcinógenos, como el amianto, principalmente en el lugar de trabajo, puede favorecer su aparición y los trabajadores (especialmente los fumadores) que están expuestos a altas dosis de radón, un gas radiactivo, presentan altas tasas de incidencia de esta enfermedad.


El famoso actor Humphrey Bogart murió de cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón no suele causar síntomas externos durante sus primeras etapas de desarrollo. Sin embargo, con el paso del tiempo, aparece una tos persistente, un dolor constante en el pecho, jadeos, ataques repetidos de neumonía y bronquitis, aparición de sangre al toser y ronquera. Como todos los cánceres, el de pulmón puede causar fatiga, pérdida de apetito y de peso. El cáncer de pulmón normalmente se expande a los nódulos linfáticos y a otros tejidos del pecho (incluyendo el otro pulmón). A menudo se puede extender a otras partes del cuerpo, como los huesos, cerebro o hígado. Si esta expansión (metástasis) ocurre, aparecen dolores de cabeza y fracturas óseas.
El tratamiento del cáncer de pulmón depende de numerosos factores, incluyendo el tipo de cáncer, su tamaño y localización y el avance de la enfermedad. Usualmente se recurre a la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia; en la mayoría de los casos, sin apenas resultados positivos.
Los científicos han localizado un gen en el cromosoma 3, llamado SCLC1, que predispone a padecer cáncer de pulmón. Sin embargo, es esta una enfermedad que depende del ambiente en la inmensa mayoría de los casos.

Enfermedad de Huntington
La enfermedad de Huntington (HD), llamada así en honor del médico estadounidense George Sumner Huntington (1850-1916), es una enfermedad degenerativa del cerebro, que conduce a un deterioro mental que termina en demencia. Normalmente comienza a aparecer entre los 30 y los 50 años, aunque se han diagnosticado casos tan pronto como a los 2 años y tan tarde como a los 70. Es obvio que posee un amplio espectro de severidad.
Los síntomas incluyen cambios en la personalidad y en el estado de ánimo, depresión y pérdida gradual del control sobre los movimientos voluntarios, causando espasmos primero y grandes movimientos al azar posteriormente. Estos movimientos le valieron el nombre antiguo, no exento de un toque de humor negro, de "corea de Huntington"; corea significa "movimiento de baile". Trágicamente, las personas con HD mantienen una inteligencia social, una consciencia de que ya no pueden controlar sus facultades físicas y son incapaces de comunicar sus necesidades y sentimientos a los demás.
La enfermedad de Huntington afecta a todas las edades y grupos étnicos y a ambos sexos por igual. A su crueldad se añade el hecho de ser una enfermedad provocada por un gen dominante. Es decir, si uno de los padres posee el gen (y por lo tanto, ha desarrollado la enfermedad), los hijos poseen un 50% de padecerla. La HD no se salta generaciones. Si no se hereda el gen, no se puede transmitir a la descendencia. Del mismo, modo, si se hereda el gen, inevitablemente se padecerá la enfermedad, más tarde o más temprano.


Sección del cerebro de un afectado por la enfermedad de Huntington, mostrando la dilatación de los ventrículos y la atrofia del núcleo caudado

En 1993, tras una búsqueda de diez años, los científicos aislaron el gen que provoca la HD, localizado en el cromosoma 4. Ahora los esfuerzos se centran en averiguar la función exacta del gen en su estado normal y como el gen mutante puede causar tantos daños. Además, se trata de buscar las razones que hacen que la HD se manifieste de forma tardía, para poder utilizarlas en nuestro provecho. Muchas líneas de investigación están en marcha con el fin de encontrar un tratamiento y una cura.
Con el descubrimiento del nuevo gen, además, se desarrolló una nueva prueba genética para detectar si había sido heredado por un individuo "en riesgo" o no. El nuevo test únicamente requiere de un sencillo análisis de sangre del "paciente", a diferencia de la prueba antigua, que requería muestras de varios miembros de su familia. Esta prueba, inevitablemente, plantea a las personas en riesgo el dilema de conocer previamente, a veces con varias décadas de adelanto, si van a padecer una enfermedad terrible y mortal. También plantea la posibilidad de conocer, durante las primeras semanas de embarazo, si un futuro hijo de una persona afectada posee el gen. Así mismo, se plantea la duda razonable de si es ético o no abortar a una persona que quizás pueda llevar una vida normal y completamente sana durante al menos treinta años, con posibilidad de que ésta se alargue hasta los sesenta o los setenta.
Una de las personas famosas afectadas de HD fue el conocido cantante folk estadounidense de los años sesenta, Woody Guthrie. Además, se da la ¿coincidencia? de que una de las investigadoras que más han contribuido al estudio del gen de la HD, Nancy Wexler, una psicóloga clínica estadounidense, perdió a su madre a causa de esta enfermedad. La doctora Wexler ha expresado públicamente su deseo de no someterse a la prueba genética. Prefiere la misericordia de la incertidumbre a conocer antes de tiempo una amarga y dura verdad.

Displasia diastrófica
La displasia diastrófica es una anormalidad del crecimiento caracterizada por huesos curvados, extremidades cortas y deformaciones en las articulaciones, los pies y las manos. Se ha descubierto un gen, en el cromosoma 5, asociado a esta enfermedad. Ha recibido el nombre de DTD. Su función permanece aún desconocida.


Radiografía de la mano de un enfermo de displasia diastrófica

Diabetes juvenil
La diabetes es una enfermedad metabólica crónica que impide que las células pancreáticas sinteticen insulina, la hormona que controla el nivel de glucosa en la sangre, controlando la conversión de glucosa a energía. Es extremadamente común. 16 millones de estadounidenses la padecen y se diagnostican 650.000 casos nuevos cada año. La diabetes juvenil, también llamada diabetes de tipo I o diabetes insulino-dependiente, es la forma más severa; puede aparecer a cualquier edad, aunque suele diagnosticarse desde la infancia hasta los treinta años; obliga a los pacientes a inyectarse insulina varias veces al día, para poder permanecer vivos. Aunque un tratamiento cuidadoso, tanto por parte del médico como del paciente, puede incrementar grandemente la calidad de vida de los diabéticos, esta enfermedad sigue siendo una de las causas de mortandad por enfermedad más frecuentes. Numerosas enfermedades están asociadas a la diabetes: las enfermedades cardiovasculares causan el 75% de las muertes en los diabéticos, la hipertensión y el infarto son hasta cuatro veces más frecuentes en diabéticos que en personas sanas, las cataratas suelen provocarles ceguera y anualmente es necesario amputar más de 50.000 miembros, sólo en los Estados Unidos, debido a necrosis diabética.
La diabetes juvenil posee una causa genética, aunque es una enfermedad poligénica de herencia complicada. Un gen, llamado IDDM1 y localizado en el cromosoma 6, ha sido asociado con esta enfermedad. Su aparición tiene una causa inmunológica: los linfocitos T, por alguna razón aún no bien comprendida, atacan y destruyen a las células productoras de insulina del páncreas. La terapia génica está siendo investigada, aunque aún no se han realizado pruebas en seres humanos.

Fibrosis quística
La fibrosis quística es la enfermedad genética mortal más común entre los individuos de raza blanca, afectando a uno de cada 1800 blancos (también afecta a uno de cada 17.000 negros). Sus síntomas aparecen en la infancia y se caracterizan por una infección crónica del pulmón, una función pancreática anormal y un alto contenido en sal en la transpiración. Esto se debe a un defecto en el gen que codifica una proteína que actúa como canal de cloruro, permitiendo la entrada de este ión en las células. Como consecuencia de esto, las células producen un mucus grueso que obstruye los pasajes respiratorios, sirviendo como medio de cultivo ideal para las bacterias patógenas. Además, se obstruyen los conductos del páncreas y el hígado, impidiendo a las enzimas digestivas realizar su función adecuadamente. Los niños afectados de fibrosis quística suelen sucumbir por las infecciones respiratorias.
Después de siete años de búsqueda intensiva, en 1985, un equipo de investigadores canadienses y estadounidenses localizó el gen de la fibrosis quística en el cromosoma 7. Se trata de un gen recesivo que es portado por uno de cada veinte blancos, que no manifiestan la enfermedad. Si dos portadores sanos tienen un hijo, éste tiene un 25% de posibilidades de padecer la enfermedad y un 50% de ser portador sano. En 1989 se consiguió aislar el gen y comenzó su secuenciamiento.


Un gen que codifica un canal de iones cloruro es defectuoso en pacientes con fibrosis quística

En 1990, los científicos consiguieron que cultivos de células defectuosas fueran transformadas con el gen sano y recuperaran sus niveles normales de cloruro. La primera terapia génica a nivel experimental fue administrada a un paciente en 1993, con resultados no concluyentes. En la actualidad, se están estudiando numerosas líneas de investigación en varios laboratorios de todo el mundo, incluyendo la posibilidad de suministrar terapia génica de forma tan fácil como mediante un inhalador nasal. Si esto tiene éxito, significaría el fin del sufrimiento de cientos de miles de personas.

Obesidad
La obesidad es un exceso de grasa en el cuerpo que frecuentemente conlleva una serie de problemas médicos asociados. Médicamente, se considera que las mujeres con más del 25% de su peso en grasa y los hombres con más del 30% son obesos. Se puede tener sobrepeso sin ser obeso; por ejemplo, un culturista con una gran masa muscular; sin embargo, a efectos prácticos, la mayoría de la gente que posee sobrepeso, padece también de obesidad. Una de cada cuatro personas en los países desarrollados están en riesgo para su salud, por ser obesos. En efecto, la obesidad es un factor de riesgo reconocido para algunas enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión y algunas formas de cáncer. También podría contribuir negativamente en los cálculos biliares, la osteoartritis y los problemas respiratorios, como la apnea. La evidencia sugiere que la obesidad puede tener varias causas: genética, ambiental, psicológica y otros factores pueden tener parte de la culpa.
El gen mutante de la obesidad (Ob), que ha sido encontrado en los ratones, provee a los científicos de un buen modelo para estudiar la obesidad humana. La obesidad tiende a manifestarse en familias, por lo que podría tener una causa genética; sin embargo, esto podría resultar engañoso, ya que los miembros de una familia no sólo comparten sus genes, sino también sus costumbres y su dieta. Separar las causas genéticas de las ambientales supone a veces un desafío. En la actualidad, cada vez mayor número de evidencias tienden a señalar la importancia del factor genético. En un estudio sobre adultos que fueron adoptados cuando eran bebés, los pesos de los sujetos adultos se correlacionaban mejor con los de sus padres biológicos que con los de sus padres adoptivos. El ambiente, que depende de la familia adoptiva, posee aparentemente menor influencia que los genes.


Ratón con el gen de la obesidad (izquierda), junto a un ratón normal

Los científicos han sido capaces de determinar la proteína mutada en los ratones obesos. Se trata de un polipéptido denominado leptina. La misma proteína se encuentra en el hombre. Está codificada por un gen localizado en el cromosoma 7. Queda por demostrar su relación con algunos casos de obesidad patológica.
Uno no puede cambiar sus genes, pero puede cambiar su dieta y su nivel de actividad. Algunas personas han sido capaces de perder una cantidad considerable de peso, siguiendo una dieta más nutritiva con menos grasa, aprendiendo a reconocer las características ambientales que estimulan su apetito (como los olores tentadores) y aumentando su actividad física. En algunos casos extremos, puede ser recomendable la cirugía gastrointestinal, que puede tener resultados espectaculares.

Linfoma de Burkitt
El linfoma de Burkitt es un tipo de cáncer poco frecuente, que afecta predominantemente a niños de Africa Central, aunque ha sido descrito también en otras muchas zonas. Se llama así en honor de Denis Parsons Burkitt, cirujano inglés nacido en 1911, que ejerció en Uganda y describió la enfermedad. Se suele manifestar como un gran tumor en la mandíbula, que rápidamente avanza hasta invadir las órbitas oculares. También suelen aparecer tumores en la cavidad abdominal y en el sistema nervioso central. El tratamiento, que se realiza mediante radioterapia y quimioterapia, es poco efectivo. Este cáncer se ha relacionado con una translocación de una parte del cromosoma 8, que afecta a un oncogen, que ha sido denominado c-myc.


Una translocación en el cromosoma 8, que afecta al gen c-myc, está asociada al linfoma de Burkitt

Neoplasia endocrina múltiple
La neoplasia endocrina múltiple (MEN) es, en realidad, un grupo de enfermedades poco frecuentes, caracterizadas por defectos genéticos que conducen a la hiperplasia (multiplicación anormal o incremento anormal en el número de células normales de un tejido) y la hiperfunción (sobrefuncionamiento) de dos o más componentes del sistema endocrino.
Las glándulas endocrinas son todas aquellas que segregan hormonas a la corriente sanguínea. Las hormonas son potentes transmisores químicos que viajan a través de la sangre, controlando y dirigiendo el funcionamiento de los distintos órganos. Normalmente, la cantidad de hormonas en la sangre en cada momento está cuidadosamente ajustada según las necesidades del cuerpo. Cuando una persona padece de MEN, ciertas glándulas, como las paratiroideas, el páncreas o la pituitaria, se hacen hiperactivas, produciéndose un imbalance hormonal. Los resultados pueden ser variados: acumulación de calcio en el torrente sanguíneo (lo que conlleva la aparición de cálculos y daños renales), fatiga, debilidad, dolor muscular y esquelético, estreñimiento, indigestión o delgadez de los huesos.
Todas las formas de MEN se transmiten como enfermedades autosómicas dominantes. La de tipo 2A se ha localizado en un gen del cromosoma 10. Se caracteriza por la aparición de tumores en la glándula pituitaria, el tiroides, las paratiroideas y las suprarrenales.

El Oncogén RAS de Harvey
Este oncogén, localizado en el cromosoma 11, aparece mutado en una multitud de cánceres humanos de diversos tipos. Su producto proteico es un polipéptido denominado RAS, cuya función permanece aún desconocida.


Estructura tridimensional del RAS, el producto proteico de un oncogén que aparece mutado en multitud de cánceres

Fenilcetonuria
La fenilcetonuria es una rara enfermedad metabólica causada por una deficiencia en la enzima fenilalanina-hidroxilasa, que se sintetiza en el hígado de las personas sanas. La deficiencia de esta enzima impide que los enfermos metabolicen correctamente el aminoácido esencial fenilalanina, que se acumula en los tejidos corporales, apareciendo los productos de oxidación del mismo en la orina. La fenilcetonuria es una enfermedad progresiva que produce retraso mental si no es tratada desde muy temprano. Otros síntomas pueden ser erupciones cutáneas, ataques de nervios, comportamiento irritable y un olor corporal acre.


La fenilalanina-hidroxilasa (PAH) cataliza la conversión de fenilalanina en tirosina

Afortunadamente, el tratamiento es bien sencillo, si se detecta la enfermedad a tiempo. Basta con dar al enfermo una dieta especial, pobre en fenilalanina, durante las primeras semanas de vida y mantener una dieta equilibrada durante toda su vida. La fenilcetonuria se puede detectar inmediatamente después del nacimiento mediante un sencillo análisis de sangre, obligatorio en la legislación de numerosos países, por lo que, en realidad, sus efectos en raras ocasiones llegan a manifestarse, siendo una de las enfermedades genéticas más "benignas" y una de las pocas con tratamiento efectivo. La dieta de los fenilcetonúricos ha de ser necesariamente pobre en proteínas, requiriéndose un control médico continuo de la misma. El edulcorante artificial aspartamo, que se ha puesto de moda en los últimos años en bebidas dietéticas y chicles sin azúcar, es un dipéptido formado por una fenilalanina unida a un ácido aspártico modificado, por lo que no puede ser consumido por los fenilcetonúricos. La fenilcetonuria es una enfermedad monogénica localizada en el cromosoma 12.

Enfermedad de Wilson
La enfermedad de Wilson, denominada así por el neurólogo inglés Samuel Alexander Kinnier Wilson (1877-1937), es una extraña enfermedad genética caracterizada por la acumulación de cobre en diversos tejidos corporales, especialmente en el hígado, el cerebro y la córnea. Esta acumulación anómala se atribuye a un defecto en el metabolismo del cobre. La enfermedad tiene herencia autosómica recesiva y el gen responsable, denominado ATP7B, se localiza en el cromosoma 13.
La enfermedad de Wilson se caracteriza por cirrosis hepática y cambios degenerativos en el cerebro. Los trastornos hepáticos son los síntomas más frecuentes en los niños afectados, mientras que los trastornos cerebrales son más frecuentes en los adultos jóvenes. En el ojo, la característica principal es un anillo pigmentado, denominado anillo de Kayser-Fleischer, en el margen externo de la córnea.

Síndrome de Marfan
El síndrome de Marfan, llamado así por el pediatra francés Antonin Bernard Jean Marfan (1858-1942), es una enfermedad congénita del tejido conjuntivo, que afecta a numerosos órganos y sistemas, incluyendo el esqueleto, los pulmones, los ojos, el corazón y los vasos sanguíneos. La enfermedad se caracteriza por un crecimiento anormal de las extremidades (especialmente de los dedos), una dislocación parcial del cristalino (en el 50% de los pacientes), anormalidades cardiovasculares (la arteria aorta suele ser más ancha y más frágil que en las personas normales) y otras deformaciones.
La enfermedad afecta a hombres y mujeres de todos los grupos étnicos. Se estima que 40.000 personas en Estados Unidos la padecen. El síndrome de Marfan es difícil de diagnosticar, ya que no existe una prueba específica. Además, las características de la enfermedad varían ampliamente de un individuo a otro; en algunos casos resulta bastante benigna. Algunos médicos actuales piensan que Abraham Lincoln padeció esta enfermedad.
El síndrome de Marfan es una enfermedad autosómica dominante, como la Enfermedad de Huntington, por lo que los descendientes de personas afectadas poseen el 50% de posibilidades de padecerla.
Recientemente, han sido asociadas al síndrome de Marfan distintas mutaciones en el gen de la fibrilina, una proteína esencial del tejido conjuntivo, cuyo gen se localiza en el cromosoma 15. Esto ofrece grandes posibilidades respecto al desarrollo de una prueba de diagnóstico y, quizás, un tratamiento y una cura.

Enfermedad poliquística del riñón
Los enfermos afectados de la enfermedad poliquística del riñón (PKD) se caracterizan por presentar numerosos y grandes quistes en uno o en ambos riñones. Los pacientes generalmente suelen morir por fallo renal o debido a las consecuencias de éste, como la hipertensión (elevada presión arterial).
Un gen asociado a esta rara enfermedad ha sido localizado en el cromosoma 16 y ha sido denominado PKD1. Se espera localizar otros genes implicados en la aparición de este trastorno, presumiblemente poligénico.


Riñón afectado de PKD

Supresor de tumores TP53
TP53 es un gen, localizado en el cromosoma 17, cuyo producto proteico se engloba en el grupo de los "supresores de tumores". Son éstos proteínas cuya ausencia o mal funcionamiento provocan, normalmente, que las células crezcan de forma incontrolada provocando un tumor o cáncer. El TP53 es uno de los supresores más importantes. Cuando está mutado o delecionado, el individuo puede desarrollar una gran variedad de tumores de distinta naturaleza.

Cáncer de páncreas
El páncreas es una gran glándula de forma alargada situada tras el estómago. Produce y segrega directamente en el torrente sanguíneo la hormona insulina, junto con otras sustancias que juegan un papel crucial para la digestión de las proteínas y otras operaciones corporales. El cáncer de páncreas es bastante frecuente. Se diagnostican cada año 27.000 nuevos casos en Estados Unidos, donde afecta con mayor frecuencia a individuos de raza negra que a caucasianos.
Poco se sabe acerca del cáncer de páncreas o de como prevenirlo. El riesgo se incrementa a partir de la edad de 50 años, ocurriendo la mayoría de los casos entre los 65 y los 79. Fumar es un factor de riesgo, la incidencia entre fumadores es el doble que entre no fumadores. Algunos estudios han asociado este cáncer con otros problemas de salud, como pancreatitis crónica, cirrosis o diabetes. En países cuya dieta es rica en grasas, la incidencia del cáncer de páncreas es mayor.
El cáncer de páncreas generalmente cursa sin síntomas externos hasta que se encuentra en estado avanzado, y se considera una enfermedad "silenciosa". Por el momento, sólo la biopsia interna (que requiere una operación quirúrgica) permite un diagnóstico preciso. Debido a la falta de síntomas externos, la necesidad de realizar una biopsia no resulta obvia hasta que la enfermedad está avanzada y es, probablemente, demasiado tarde. Los investigadores están intentando encontrar nuevas formas de diagnóstico, antes de que se puedan observar los síntomas. Las imágenes mediante ultrasonidos (ecografía) y la tomografía computerizada se están investigando.
La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia podrían ser tratamientos contra esta cruel enfermedad, pero usualmente no producen resultados positivos, debido al diagnóstico tardío. Para el conjunto de todas las formas de cáncer de páncreas, la probabilidad de sobrevivir un año tras el diagnóstico es del 20% y de hacerlo tras cinco años, tan sólo del 4%.
Los científicos han descubierto un gen, llamado DPC4, localizado en el cromosoma 18, cuyo producto proteico ha recibido el nombre de "supresor del carcinoma pancreático". Las mutaciones en este gen provocan que el cáncer de páncreas se manifieste de forma especialmente agresiva e invada otros tejidos circundantes.

Distrofia miotónica
La distrofia miotónica es una enfermedad hereditaria de los músculos. La "miotonía" es el término médico que designa el hecho de que los músculos se contraigan fácilmente, pero vuelvan difícilmente a su posición relajada. Debido a este hecho, los músculos se debilitan progresivamente y se inutilizan. Además, la distrofia miotónica también puede causar deficiencia mental y pérdida del cabello, así como cataratas. Los síntomas usualmente comienzan en la adultez temprana, pero pueden ocurrir a cualquier edad, existiendo un amplio espectro de severidad.
La distrofia miotónica está asociada con una secuencia repetida de nucleótidos en el cromosoma 19. Una de las características poco usuales de esta enfermedad es que su severidad se va amplificando con el paso de las generaciones, debido a que aparece cada vez un mayor número de repeticiones de la secuencia que produce la enfermedad.

Inmunodeficiencia severa combinada
El término "inmunodeficiencia" designa cualquier trastorno del sistema inmunitario que provoque una respuesta inmune deficiente, lo cual hace que cualquier enfermedad oportunista pueda atacar al paciente, sin que su cuerpo pueda hacer nada por evitarlo. La palabra se ha hecho tristemente célebre por formar parte del nombre del S.I.D.A. (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), enfermedad viral que, como todos sabemos, ataca principalmente a las células inmunitarias. El término "adquirida" denota que la enfermedad es infecciosa, no de origen genético. La Inmunodeficiencia Severa Combinada (IDSC), por el contrario, es una enfermedad monogénica bien caracterizada. Se manifiesta por la incapacidad del sistema inmunitario para sintetizar anticuerpos que permitan neutralizar cualquier infección. Los niños afectados de IDSC pueden enfermar fácilmente si entran en contacto con cualquier patógeno, no pueden recibir transfusiones de sangre y las vacunas convencionales pueden provocarles infecciones fatales. La única terapia conocida hasta hace muy poco para esta enfermedad consistía en hacer vivir al niño en un ambiente estéril protegido por una cortina de plástico, por lo que los niños con IDSC son conocidos popularmente como "niños burbuja". Es obvio que no pueden abandonar el hospital y su calidad de vida es absolutamente pobre, convirtiéndose su existencia en una amarga espera, hasta que aparece el germen oportunista que les provoca la muerte.
Los científicos siguieron la pista de esta enfermedad hasta encontrar al culpable: se trata de un defecto en la enzima adenosina-desaminasa (ADA), una enzima clave para la síntesis de precursores de los anticuerpos. En la actualidad se usa rutinariamente la inyección de ADA producida sintéticamente por ingeniería genética en E. coli, lo que ha permitido alargar la esperanza de vida de los pacientes, que anteriormente solían morir antes de cumplir el primer año. Además, la deficiencia de ADA, como se suele conocer en la actualidad a la IDSC, fue la primera enfermedad en ser tratada con terapia génica, con resultados bastante prometedores, como veremos más adelante en este trabajo. El gen que codifica la ADA se localiza en el cromosoma 20.

Esclerosis lateral amiotrófica
La esclerosis lateral amiotrófica (ALS), más conocida por los estadounidenses como "enfermedad de Lou Gehrig", por un famoso jugador de béisbol de los New York Yankees que la padeció, posiblemente será más conocida en el futuro, al menos en Europa, como la "enfermedad de Hawking", ya que es la enfermedad que padece el mundialmente conocido físico teórico inglés Stephen W. Hawking. La ALS es un trastorno neurológico degenerativo que provoca la progresiva inutilización de las neuronas motoras de la médula espinal y del cerebro. El término "amiotrófica" proviene del griego y significa "sin movimiento muscular"; "lateral" proviene de la parte de la médula espinal de donde parten los nervios motores; a medida que las células de la médula se van degenerando, se produce un endurecimiento o "esclerosis" del tejido de dicha zona.
La ALS es una de las enfermedades degenerativas más crueles. A medida que avanza, se va produciendo la pérdida de la motilidad de las extremidades y, posteriormente, de los músculos implicados en el habla, la alimentación y la respiración. La mente, sin embargo, permanece intacta y en completo funcionamiento, a pesar de la inmovilidad del cuerpo. Los pacientes, en la última etapa de la enfermedad, han de ser alimentados por vía intravenosa y provistos de respiración asistida. En este estado, parecido a un "coma lúcido", pueden permanecer durante años.
Al comienzo de la enfermedad, los síntomas son tan suaves que suelen permanecer inadvertidos. Incluyen calambres y tirones musculares, especialmente en las manos y los pies, dificultad en el uso de las extremidades y en proyectar la voz y, en etapas más avanzadas, dificultad para respirar y tragar.
Más de 5.000 personas son diagnosticadas de ALS cada año en los Estados Unidos, la mayoría entre los 40 y 70 años de edad. Se calcula que más de 300.000 de los americanos vivos actualmente, morirán de ALS. Además, el coste para las familias afectadas puede llegar a ser enorme. En las últimas etapas de la enfermedad, puede llegar a más de 20 millones de pesetas por año.
Sin embargo, existe una esperanzadora investigación en marcha. En 1991, un equipo de científicos localizó un gen ligado a la ALS en el cromosoma 21. En 1993, estaba aislado y secuenciado. Fue llamado SOD1 y presentaba una mutación recesiva. No se descarta que la ALS sea poligénica y aparezcan más genes ligados a ella, quizás en otros cromosomas. La forma más común de ALS es "esporádica"; es decir, sin herencia genética directa.

Neurofibromatosis
La neurofibromatosis, llamada también enfermedad de von Recklinghausen, es conocida por el público como la presunta causa del desfiguramiento grotesco de John Merrick, más conocido como "el hombre elefante", a finales del siglo XIX. Su tragedia fue magistralmente llevada al teatro y al cine, aunque es más que probable que el diagnóstico de la época fuera equivocado y que Merrick sufriera, en realidad, otro trastorno de síntomas similares, pero mucho menos frecuente, conocido como síndrome de Proteo.
La neurofibromatosis se caracteriza por manchas marrón claro y bultos en la piel causados por tumores neuronales subyacentes que suelen causar pérdida de la audición y la visión, y otras dificultades neurológicas graves. No hay ningún tratamiento posible más que la cirugía, para extirpar los tumores que, inevitablemente, vuelven a aparecer. En mayo de 1987, dos grupos de investigadores, en la Universidad de Utah y en el Hospital General de Massachussets, localizaron el gen, un alelo dominante, sobre el cromosoma 17.
Sin embargo, tan pronto como lo localizaron, se dieron cuenta de que la enfermedad no era común entre los desórdenes genéticos. Uno de los pacientes presentaba un intercambio entre el cromosoma 17 y el 22. El gen localizado en el cromosoma 17 era diferente de cualquier otro gen humano descubierto hasta entonces. Tenía entre 500 y 2.000 kb de longitud y había por lo menos otros tres genes anidados dentro de él, orientados en dirección opuesta. Descubrimientos como éste muestran que el genoma puede ser mucho más complejo de lo que se pensaba con anterioridad. Hoy en día se consideran dos tipos de neurofibromatosis, la de tipo 1 se localiza en el cromosoma 17 y la de tipo 2, en el 22, siendo ésta más benigna que la primera. Ambos genes parecen codificar proteínas "supresoras de tumores". Esto quiere decir que el gen sano actúa inhibiendo la formación de tumores en las células del paciente. Cuando se produce una mutación, el gen se hace inservible y los tumores pueden desarrollarse a sus anchas. Se piensa que el gen de la neurofibromatosis, así como otros supresores de tumores, podrían actuar frente a otros tumores también, por lo que las investigaciones para su uso terapeútico frente al cáncer están en marcha.

Distrofia muscular de Duchenne
La distrofia muscular de Duchenne (DMD), llamada así por el neurólogo francés Guillaume Benjamin Amand Duchenne (1806-1875), que la describió, es la distrofia más frecuente entre los varones (1 de cada 3500 niños varones). Se caracteriza por el crecimiento anormal (pseudohipertrofia) de los músculos. El término "distrofia" se usa para designar cualquier enfermedad que produzca debilitamiento, degeneración o desarrollo anormal de los músculos. La DMD se caracteriza por un rápido avance de la degeneración de los músculos, que hace que el paciente muera hacia los veinte años, por paro cardíaco o pulmonar. Está ligada al sexo, por lo que su frecuencia de aparición es mucho mayor en varones y su gen se localiza en el cromosoma X.
En 1986, un equipo de genetistas de la Escuela Médica de Harvard, dirigido por Louis Kunkel, consiguió localizar el gen que produce la DMD. Es un gen enorme, que se extiende a lo largo de dos millones de bases y contiene al menos 60 exones. Este gen codifica una proteína hasta entonces desconocida y cuya función está siendo extensivamente estudiada, que ha recibido el nombre de "distrofina". Es inusualmente grande, teniendo diez veces el tamaño de una proteína media. La colaboración internacional ha sido fundamental para su localización. Un sólo artículo científico sobre el hallazgo reunió los nombres de 77 autores de 24 instituciones de investigación de 8 países. Ahora, las investigaciones se centran en averiguar el papel que desempeña la distrofina en el músculo y en desarrollar procedimientos para inyectar genes que codifiquen la proteína normal, directamente en los músculos. Algunos experimentos han demostrado que las inyecciones de genes en los músculos de animales estimularon la producción de la proteína por parte de las células musculares durante varios meses.

El complejo distrofina-glucoproteína. La distrofina se une a la F-actina en el citoplasma celular y el complejo distrofina-glucoproteína forma un puente transmembranar que se une a la laminina en la matriz extracelular
Factor determinante de los testículos
El cromosoma Y está prácticamente vacío, en comparación con su compañero de fatigas, el X. Esto tiene su explicación, ya que, en realidad, el hombre y la mujer han de poseer prácticamente las mismas proteínas. Si una proteína estuviera codificada por el cromosoma Y, únicamente aparecería en el hombre y no en la mujer, que no posee este cromosoma; por el contrario, las proteínas codificadas por el cromosoma X aparecen en ambos sexos, ya que el hombre es XY. Uno de los pocos genes que han podido localizarse en el cromosoma Y es el llamado factor determinante de los testículos, o TDF. Se trata de un "factor de transcripción". Se denominan así las proteínas que son capaces de unirse al ADN, modulando (favoreciendo o empeorando) la transcripción del mismo a ARN mensajero y, por tanto, controlando la síntesis de las proteínas correspondientes. El TDF es capaz de unirse a determinados genes (no necesariamente en el cromosoma Y), cuyos productos proteicos son necesarios para la formación de los testículos durante el crecimiento fetal, determinando así directamente el sexo del futuro individuo.


El producto del gen TDF (en verde) uniéndose al ADN en una secuencia de reconocimiento concreta. Los genes que determinan el sexo masculino comienzan con dicha secuencia de reconocimiento y el TDF favorece su transcripción

¿Y ahora qué?

Según Eric S. Lander, del M.I.T., el Proyecto Genoma Humano tiene como fin último producir la tabla periódica de los genes. Esta tabla no constará de 100 elementos, sino de 100.000 genes. No será un rectángulo con los elementos en perfecto orden de filas y columnas, sino una estructura en árbol mostrando afinidades evolutivas y funcionales entre los genes humanos. La biología molecular ha tendido siempre a examinar los genes individualmente; ahora llega la hora de tomar una perspectiva global del funcionamiento celular, examinando varios genes a la vez. En algunos casos, considerando los 100.000 genes y sus productos de un modo simultáneo.
Lander propone diez metas a conseguir en los próximos años. Se trata de metas básicamente tecnológicas y de infraestructura, más que de objetivos científicos en sí. El autor sostiene que la forma de planificar la ciencia ha de ser centrándonos en el desarrollo de nuevos métodos, ya que en pocos casos pueden predecirse los resultados de los experimentos que se llevarán a cabo utilizando estas nuevas tecnologías. Lander divide sus diez objetivos en cuatro apartados: ADN, ARN, proteínas y sociedad. Veamos a continuación cuáles son dichos objetivos a conseguir en la era post-genómica.

ADN
1. Re-secuenciación de rutina de extensas regiones de los genomas humano y de ratón. Sólo estudiando extensas regiones cromosómicas (de varias Megabases) podremos localizar regiones de los cromosomas que sean el hogar de genes que confieran predisposición a diversas enfermedades poligénicas, como la diabetes, la hipertensión o la esquizofrenia. Los métodos para re-secuenciar estas largas regiones han de ser aún desarrollados.
2. Identificación sistemática de todas las variantes de los genes humanos. Identificando los polimorfismos, existentes en todos los genes humanos, podremos llevar a cabo un estudio exhaustivo de las enfermedades y de las mutaciones que las causan.
3. Secuenciamiento rápido de novo de otros organismos. La secuenciación comparativa proporciona la clave del estudio de la evolución y de la comprensión de cómo la naturaleza es capaz de generar tal diversidad de estructuras y funciones manteniendo, sin embargo, una gran economía en los genes.

ARN
4. Seguimiento simultáneo de la expresión de numerosos genes. Los niveles de ARN mensajero reflejan significativamente el estado de la célula, definiendo el tipo celular, las fases de su desarrollo y las respuestas a los estímulos externos. Para realizar un seguimiento de estos niveles de ARNm, es necesario el desarrollo de técnicas que permitan la medición simultánea de la concentración de estos ARNs en la célula.
5. Herramientas genéricas para manipular la circuitería celular. Para llegar a comprender las funciones biológicas, no basta con medir los niveles de expresión de los genes, sino que resulta necesario aprender a manipular e impedir esta expresión. Las futuras investigaciones requerirán de un arsenal de métodos genéricos para manipular la expresión de los genes.

Proteínas
6. Seguimiento de la concentración y estado de modificación de todas las proteínas. El caso del seguimiento global de los ARNm se aplica en el mismo grado a las proteínas, con la dificultad añadida de que será necesario controlar las modificaciones post-traduccionales, que juegan un papel crucial en las funciones celulares.
7. Catálogos sistemáticos de interacciones entre proteínas. Una vez que se conozcan todas las proteínas, podrá ser posible desarrollar un catálogo de interacciones entre las mismas, indispensable para poder estudiar la bioquímica celular. Esto ya ha sido realizado para el fago T7, que posee 55 genes. Finalmente, deben ser explorados otros métodos, distintos de las interacciones físicas entre proteínas, para discernir las rutas bioquímicas.
8. Identificación de todas las formas básicas de las proteínas. Los bioquímicos creen que será posible reunir un catálogo de formas tridimensionales básicas de las proteínas, donde se engloben todas las proteínas, una vez conocida su secuencia. No sabemos si este catálogo se completará fácilmente, ni incluso si será posible su realización.

Sociedad
9. Incremento de la atención a los aspectos éticos, legales y sociales. A medida que los análisis genéticos aumenten su potencia y disminuyan su coste, el potencial para la generación de aplicaciones intrusivas aumentará de forma exponencial. Los esfuerzos en los estudios ELSI requerirán de una aguda visión científica para anticipar los problemas y proponer soluciones.
10. Énfasis en la educación pública. Los ciudadanos de a pie se enfrentarán a la posibilidad de obtener visiones globales de sus propios genomas y de interpretar semejante información. En la actualidad, el público en general posee una rudimentaria visión de la genética y carece de los medios para aprender más. Deberá ser realizado un gran esfuerzo para educar a los escolares, al público en general, a los médicos y a los consejeros genéticos.

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En resumen, los métodos científicos y tecnológicos avanzan de modo inexorable. La biología del siglo XXI promete ser mucho más excitante y poderosa que la genética de nuestro siglo. En general, no podemos impedir este avance, ni sería razonable oponernos al mismo, dado el gran potencial de mejora para toda la sociedad que es parte inherente de la nueva genética. La única posibilidad es la educación, la posibilidad de que los maravillosos conocimientos de que dispondremos no sean únicamente patrimonio de un escaso grupo de científicos, sino que formen parte del acerbo cultural de la humanidad, para que cada individuo sea capaz de aplicarlos libremente en su propio provecho. Debemos familiarizarnos con determinados conceptos y con las posibilidades que se abrirán ante nosotros, pero también con las posibilidades de manipulación que se abrirán para determinados grupos de individuos cuyas motivaciones pueden no ser éticamente lícitas. Quizás sea difícil al principio, pero soy optimista en este aspecto. Confío plenamente en que la capacidad racionalizadora del hombre será suficiente para hacer frente a todas las posibilidades negativas. Ya lo hemos hecho una vez, con el poder, más mortífero si cabe, de las armas nucleares. ¿Por qué no íbamos a poder hacer frente a las manipulaciones de la genética?