Tomando decisiones.




La vida humana está tejida de pequeñas y grandes decisiones. El hombre es un ser libre y como tal, no puede dejar de elegir continuamente. Cada paso que damos es una elección entre el avanzar o el retroceder, entre el caminar o quedarnos parados.

Bueno, pero esto lo sabemos todos, nos damos cuenta de hasta que punto no podemos dejar de optar por una cosa u otra. También nos damos cuenta de que siempre dejamos atrás lo que no hemos elegido y esa sensación de que al tomar algo tenemos, sin más remedio, que dejar algo nos produce en ocasiones una gran incertidumbre y desazón. No podemos dejar de pensar: "y si hubiera dicho que no en vez de sí en aquella ocasión, o al revés... y si cuando decidí no ir a ese lugar, hubiera elegido ir. Qué hubiera pasado si en vez de matricularme en esto me hubiera matriculado en lo otro, o si en vez de trabajar hubiera intentado estudiar..."

Y así hasta el infinito. Siempre eligiendo, siempre en la incertidumbre. Pero gracias a esa limitación de la misma condición humana el hombre se hace a sí mismo único e irrepetible. Mis elecciones, mis decisiones, las importantes y las que lo son menos, me han ido configurando tal y como soy, aunque en eso también han tenido que ver las elecciones de los que son importantes para mí. Y si mis padres en vez de seguir juntos hubieran roto cuando vieron que no iban bien, o al revés, y si hubieran solucionado sus diferencias y hubieran continuado unidos, y si mi padre hubiera cambiado de empleo aquella vez, o de casa, o de pueblo, o de...

También la libertad de los otros y sus decisiones me afectan, no vivo solo, no estoy hecho para vivir solo. Parte de lo que soy y de lo que tengo se lo debo a otros.

Pero precisamente por que mi libertad y esa continua necesidad de elegir me hacen, dependo de mis decisiones para tomar el camino que puede hacerme feliz o dejarlo equivocándome por completo. Lo que me humaniza y realiza lo más profundo de mi ser persona es que las decisiones que tome estén profundamente meditadas, tomadas desde lo profundo de mi conciencia y de lo que para mi es importante y vital, desde los valores que tengo y en los que creo. Si prescindo de eso y me dejo llevar por aparentes seguridades que otros me proponen, tal vez, o mejor, seguramente, me equivoque y en ocasiones de modo irremediable. Lo que a otros les ha ido bien, no tiene por que irme bien a mí. Pero cuando buscamos lo seguro siempre nos fijamos en los demás en vez de consultar nuestro interior. Además muchos son muy rápidos para dar consejos que ni ellos mismos son capaces de seguir, consejos que se dan pensando muy poco en la otra persona, y mucho en hacer valer sus criterios, en apuntarse un tanto.

San Ignacio, que además de santo era muy inteligente, daba el siguiente consejo: en momentos de depresión o de sufrimiento y en momentos de exaltación es conveniente no tomar ninguna decisión.

Un sabio consejo que hace referencia a que cuando el ánimo está alterado bien por que lo estamos pasando mal por cualquier causa, o bien porque estamos llenos de gozo por algún éxito o lo que sea, nuestra mente no está lo suficientemente clara como para tomar una decisión acertada, con garantías de ser la que debemos tomar. Cuántas decisiones equivocadas tomamos a veces empujados por un mal rato, por un fracaso (no sirvo para esto y lo dejo, ahí te quedas y me voy, etc.), o por que lo estamos pasando tan bien que nos comeríamos el mundo, no nos damos cuenta de que eso es solo un momento y que no estamos hechos para esa forma de vida que en ese momento nos parece tan buena. No es lo mismo vestirse un día de fraile o de guardia civil que serlo todos los días de tu vida.

¿Qué moraleja sacas tu de todo esto? ¿Cómo tomas tú las decisiones que componen tu vida de cada día? ¿Qué consejos das a los demás? Yo te daría un no-consejo: piensa, mira en tu interior, procura saber si estás hecho para eso, no escuches al que busca empujar por un camino que él no sigue o al que busca sentirse seguro apuntando a muchos a su camino.

Escucha tu corazón y tu mente, sólo eso. Al final sólo tu vas a ser responsable de la decisión y sus consecuencias, sé tú mismo.


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