Álora en la antigüedad

 

Según atestiguan los yacimientos arqueológicos (pinturas y hachas rupestres en la cueva de Trinidad Ground), el hombre primitivo debió poblar estos lugares donde la vida era relativamente fácil, con abundante comida, caza y caudal continuo de agua.

 

El nombre ILURO conecta con los pobladores de La Bética, a los que Herodoto llamó TARTESOS TURDETANOS , siendo ejemplos de ciudades con idéntica raíz ILUGO (Jaén) ILIPA e IBILLA (Sevilla).

 

LOS FENICIOS, pueblo comerciante por excelencia, debieron encontrar en este valle óptimas condiciones para el desarrollo de sus actividades mercantiles y pusieron los cimientos de su castillo, que con el tiempo ha llegado a convertirse en el monumento más representativo de la ciudad.

 

LOS ROMANOS construyeron sobre las ruinas que hallaron a su llegada a ILURO fortificando el recinto y dejando la base para que otro pueblo invasor, los árabes, siglos después lo convirtieran en residencia, alcazaba y lugar de difícil acceso y conquista.

La presencia de Roma por estos lugares nos dejó huellas de un gran valor histórico (hasta hace unos años existía en la Iglesia de La Encarnación un milenario de la época de DOMICIANO, fechado en el año 79 a.C., con una inscripción: "MUNICIPIUM ULURITANUM" . Lamentablemente a causa de un incendio, desidia, incomprensión y escaso valor que se le atribuyen a los objetos históricos, han hecho que del milenario quede un muñón de mármol en el que no pueden leerse las inscripciones.

De Álora, que era un municipio gobernado por DUUNVIRUS, salieron gobernantes, militares y grandes familias con peso específico en Roma.

 

LOS VISIGODOS, en el siglo V, arrasaron el castillo en una de sus periódicas incursiones.