ETNICIDAD Y NACIONALISMO

TEMAS GRUPO - I -

3-11-98

Profesora Dra. D. Provansal


 
TEXTO  AUTOR  ALUMNA/O
CUESTION ETNICA Y MOVIMIENTO POPULAR H. DIAZ POLANCO KOLBRUN RUT RAGNARSDOTTIR 
PALIN DÖGG HELGADÖTTIR
ETNIA, CLASE Y CUESTION NACIONAL H. DIAZ POLANCO IRENE PEREZ
ETNIA, ETNICIDAD Y RELACIONES INTERETNICAS CLAUDI ESTEVA FABREGAT RAMON ROJO I GENÉ
LA PERSISTENCIA DE ETNICIDAD ASPECTOS NACIONALES E INTERNACIONALES DE LOS MOVIEMIENTOS ETNICOS MODERNOS J.NAGEL VANESA TORRES
LOS PATHANES : SU IDENTIDAD Y CONSERVACION FREDERIK BARTH  MIRIAM TORRENS
OUTLINE OF THEORY E.Q. FRANCIS CHLOE MATA
SOME THEORETICAL CONSIDERATIONS ON THE NATURE AND FREEDS OF CHAGE OF ETHNICITY TALCOTT PARSONS  MINDY HYMAN
 

 
 



 
ETNIA, ETNICIDAD Y RELACIONES INTERETNICAS
Claudio Esteva Fabregat
Universidad de Barcelona

Resumen de sus principales aportaciones

Introducción

La evolución humana consiste en haber pasado esta del nivel de especie zoológica al nivel de especie étnica. En términos de su evolución biológica y cultural, la evolución ha pasado de ser un proceso unilineal primario o común a todas las socie-dades humanas, a un proceso multilineal o de adaptaciones diversifica-das A lo largo de estos procesos históricos de la humanidad que incluyen la supresión de unas etnias por otras, mientras que en otros casos ha supuesto la imposición de una etnia sobre otra, aunque a la larga haya originado profundos mestizajes biológicos y culturales.

Las etnias son las unidades por medio de los cuales explicamos las vicisitu-des de cada historia particular o variabilidad

Las relaciones interétuicas adquieren un carácter conflictivo, pues la misma selección o sustitución de elementos culturales, y los cursos que éstos siguen en su integración y sincretis-mo en el marco de las estructuras sociales, implican un estado de conflicto en las actuaciones interpersonales. Implican la confrontación inter-étnica.
Abundan los casos en que, asimismo, este individuo asume la etni-cidad como parte de su conciencia social y cultural en una fase resis-tente, tanto cuando vive pacíficamente con personas y grupos de otras etnias, como cuando advierte una amenaza de disociación de su per-sonalidad en su relación social con otras etnias.

Es este supuesto de la confrontación selectiva de las etnicidades en el proceso social de la cultura lo que confiere a la etnicidad un papel que es, a la vez, conflictivo y creador.

Esta evolución de la cultura humana sirve para demostrarnos que la etnicidad es un hecho identificatorio en la historia de nuestra especie e indica que en el seno de ésta la sustitución de unas etnias por otras viene a ser una ley de su historia natural, una ley que es asimismo cultural, porque mientras la sustitución o dominación de una. etnia por otra supone la pérdida física o la pérdida de identidad, según los casos, esta pérdida se compensa, sin embargo, por el desarrollo simul-táneo de mejores técnicas productivas que, a su vez, permiten el aumen-to demográfico de la especie y una ampliación de sus capacidades men-tales inherentes al mismo intercambio social.

Las etnias son, en este proceso, las unida-des colectivas a las que se refiere el historiador cultural o etnohistoriador cuando al contemplar el papel del hombre sobre el medio, contempla también el papel de la etnicidad en los intercambios y sincretismos o mestizajes de crecimiento y ampliación de estructuras adaptativas.

Al agruparse los hombres en unida-des de cultura diferenciadas que disputan el espacio o el dominio de éste a otros, quedan también definidos como unidades políticas.

La etnici-dad es equivalente a un método social de diferenciación que hace par-ticulares a los miembros de un grupo respecto de los de otro.

En el caso étnico, ya que la identificación de la etnicidad va tam-bién adscrita a un uno percibe una dife-rencia social, puede incluso denotar una particularidad racial.

El sentimiento de etnicidad es consiguiente a la misma diferenciación cultural de los hombres considerados en términos de una identidad diferente.

Los marcos sociales y ecológicos en que se efectúan los procesos de etnificación son variados: van desde el reconocimiento de una es-tructura cultural uniétnica, como en el caso de las poblaciones primi-tivas, hasta el reconocimiento de una estructura cultural poliétnica, como es característico en las sociedades urbanas.

El polietnismo de una sociedad es en todo caso la expresión de una estructura social que, por estar abierta, recibe individuos de otras poblaciones.

En gran manera, si las sociedades uniétnicas son en su estructura social interna menos conflictivas, la celeridad de su desarrollo evolutivo es también mis lento. En éstas sociedades uniétnicas el conflicto interét-nico hay que buscarlo fuera de su propia estructura, puesto que, habi-tualmente, aquél se da como el resultado de una dialéctica entre blo-ques étnicos no mezclados en una misma organización social, como es el caso en las sociedades poliétnicas.

Unidad étnica y Modelo etnográfico

Los antropólogos acuden al método etnográfico para describir este modo de ser cultural. El modelo etnográfico viene a ser una configuración o totalidad cultural observada personalmente por el antropólogo, y tiene como limites sociales una unidad étnica.

Las unidades étnicas vienen a ser la expresión de formas de vivir que el antropólogo formula recurriendo a un modelo etnográfico.

El modelo etnográfico tiende a descubrir en la unidad étnica el principio de la identidad social, y por medio de esta afirmación, descubre también que toda integración etnográfica es asi-mismo un modo de reconocer una etnicidad.

Al ocuparse el antropólogo de presentar el comportamiento social de una unidad étnica, lo que hace es abstraer este comportamiento y convertirlo en un modelo etnográfico.

Un modelo etnográfico, por parte del antropólogo, y por medio de un comportamiento cultural por parte del individuo observado en su acción. Para ello incidimos en el examen de dos niveles evolutivos de cultura:
1) el propio de las llamadas sociedades primitivas o de estructura política sencilla y tecnológicamente limitadas por actividades de recolección, caza y pesca de subsistencia, uniculturales y uniétnicas;
2) el propio de las sociedades complejas o urbanas, pluriculturales y poliétnicas. En cada extremo los problemas de la etnicidad y la función social de los grupos étnicos, así como el papel histórico de las comunidades étnicas, aparecen como condiciones para poder entender las relaciones interétnicas que tienen lugar según la clase de estructura que poseen.

La unidad étnica de que se ocupa el antropólogo concierne a un tiempo, un espacio y una cultura. Así, la noción de unidad étnica es básicamente metodológica, en tanto implica el estudio de un grupo de población etnográficamente delimitado. De acuerdo con esta idea, la integración del análisis de la etnicidad se formaliza a partir de la unidad étnica y de los conceptos de etnia y de comunidad étnica. En nuestro examen, estas son categorías que corresponden a la definición que hacemos de poblaciones con sistemas culturales propios o coheren-tes a efectos de una descripción etnográfica.

El modelo etnográfico aplicado a sociedades urbanas modernas, más que actuar por segmentos sociales debe actuar por el reconocimiento de institu-ciones comunes a todos los segmentos y establecer con ellas los prin-cipios y estructuras que las gobiernan y que las motivan.

Lo importante es aclarar que el concepto de segmentación como equiva-lente a unidad etnográfica o cultural es más bien un concepto social que un concepto cultural.

Se tiende a reconocer que la etnicidad es asunto a definir más que por el principio de la segmentación social, por el principio de la con-figuración cultural y de los fines implicados en el sistema de acción social.

A medida también que las relaciones culturales entre los grupos diferentes de nuestra especie se han evidenciado como altamente diná-inicas y como factores selectivos, la etnicidad se ha convertido en estu-dio antropológico.

Enfasis nuevos sobre problemas viejos

En este sentido, el carácter de estas nuevas naciones independien-tes consiste en que una de sus etnias se ha convertido en conciencia de una nueva etnicidad, la que da nombre a la nación, mientras al mismo tiempo varias otras etnias asumen una participación política semejante a la de grupos sometidos o carentes de decisión sobre su destino político como entidades étnicas.

La confluencia de individuos étni-camente diferentes en el seno de una estructura política nacional, tiende a, uniformar los procesos económicos y sociales, sin embargo de lo cual la etnicidad se muestra como un factor conflictivo, ya que enfrenta a individuos que viven reunidos en una misma estructura social y forman parte de un proceso social único. Los individuos que forman parte de una misma estructura política estatal no se enfrentan entre sí por el hecho de identificarse como étnicamente diferentes. Se enfrentan, sobre todo, porque la etnicidad acumula fuertes cargas emocionales que se asocian con ideas de autonomía política frustrada, con antecedentes his-tóricos diferenciados, con actitudes de discriminación racial o étnica, y ciertamente, con tensiones sociales derivadas de la identidad étnica.

Si los grupos étnicamente constituidos son un sujeto de la Antro-pología Cultural, la problemática del estudio de sus relaciones sociales concierne:

1) a diferencias de niveles culturales entre grupos étnicos,
2) a procesos de adaptación, y hasta de rechazo mutuos,
3) al grado de organización política conseguido por las etnias en contextos nacio-nales específicos actuando como grupos políticamente independientes y con territorio nacional propio, o al grado de organización específica logrado en el seno de un sistema nacional único o común, por ejemplo, el Estado, para varias etnias,
4) a conflictos emanados de antagonis-mos interétnicos que adoptan, generalmente, un carácter político,
5) a comportamientos tendentes a reafirmar el ego étnico, por una parte, y a suprimirlo represivamente, por otra,
6) a readaptaciones culturales impuestas por la presión coactiva de una etnia sobre otras a través de sistemas legales, administrativos, educacionales, militares y de otro carácter,
7) a superposiciones o estratificaciones étnicas referidas al poder político de una etnia sobre otras y al estatus discriminado que unas tienen en relación con otra dominante,
8) a desarrollos de iden-tidad social en los que el concepto de etnicidad impone límites a las. situaciones de estatus del individuo y hace que el ego adopte reaccio-nes de personalidad acordes con el grado relativo en que es aceptada o reprimida su forma cultural de ser.

Identidad étnica y Etnicidad

El doble carácter espacio-cul-tura de la etnicidad en su origen, es una virtualidad que se considera dada en función del hecho de que la misma en su curso histórico se desarrolló a través del contacto y de la comparación socioculturales.

En gran manera, la etnicidad es un modo de ser uno con una cul-tura al compararse con los de otra u otras culturas. Históricamente la etnicidad podríamos presentarla como un proceso continuo de referen-cias del yo cultural y del grupo étnico a otros yos culturales integrados en sociedades y formas étnicas también distintas: Empero, en su di-námica, esto es, en su historia, la etnicidad colectivamente asumida consistirá en un largo proceso de transformaciones culturales y de contactos sociales en los que, de algún modo, aparecerán disputando por el espacio y por sus recursos unos grupos frente a otros.

La problemática de la identidad étnica y de la etnicidad presenta, de modo simultáneo o alterno, una interpretación política a la vez que emocional. En las naciones con etnias que luchan por su inde-pendencia política, la etnicidad acelera el dramatismo de las adap-taciones sociales, sobre todo cuando la identidad étnica se presenta como un instrumento de afirmación de una conciencia de grupo cul-tural opuesta a otra. Si los efectos primarios que resultan de la actua-ción social de la etnicidad consisten en reforzar el sistema de identi-dad del individuo, en los casos en que dicha etnicidad es resistida de modo equivalente por otra igualmente étnica, entonces la acción social abre energías profundas organizadas en torno de ideas históricas sobre la propia identidad cultural.

En tal caso, la identidad étnica a que me refiero no es necesariamente equivalente a una idea de nación en el sentido de un grupo de población constituido en Estado o con aspiraciones de organizarlo, sino más bien me refiero a un grupo con un sistema cultural propio que actúa como conciencia suficiente para establecer una identificación de etnicidad por parte de él mismo y de los individuos pertenecientes a otra identidad étnica. Por ello, la fuerza componente de la etnicidad se asegura por medio de una clase de conciencia que hace posible darle continuidad a través de la diferencia cultural, tanto como por medio de la oposición a perderla.

La noción de identidad étnica reconoce, por lo tanto, una clase de diferenciación social por cuyo medio el individuo asume la identificación con símbolos que son específicos de su cultura, y éstos van implícitos en los reconocimientos que hacen de uno otros individuos, mientras sugiere que algunas de las respuestas y expectativas que el individuo obtendrá de otros y se propondrá a si mismo en el curso de su actuación social, son formas simultáneamente latentes y abiertas de expresar la etnicidad. En tal extremo, la identidad étnica es usada como un símbolo clasificatorio de estatus, y abarca tanto al individuo como al grupo étnico .a que se pertenece.

La identidad étnica no supone necesa-riamente equilibrio en el ego cultural, pues lo que realmente implica es un modo de clasificarse y de ser clasificado el individuo. Es un modo de poder ser diagnosticado por otros individuos actuando en función étnica. Sin embargo, si la valoración étnica es un dato cultural, es evidente que un conocimiento de los símbolos de una cultura representa una condi-ción para valorar relativamente el grado de adecuación entre la identidad étnica expresada y la forma o sistema cultural a que refieren dichos sím-bolos.

En este caso, es evidente que la identidad étnica sólo sirve para colo-car al individuo en una connotación étnica inicial, empero de lo cual la valoración de esta identidad será una función del grado en que la misma se adapte a los símbolos que se le asignan.

En sociedades poliétnicas la prueba del contenido cultural de esta etnicidad es menos exigente que en las sociedades uniétnicas, precisa-mente porque en éstas últimas la adaptación social está fundada, sobre todo, en la homogeneidad del sistema cultural o, por lo menos, en la solidaridad comunitaria de todos los miembros del grupo.

La etnicidad se presenta, a menudo, como un aspecto de la agresi-vidad individual y de los grupos humanos, y supone el desarrollo de actitudes interétnicas emocionalmente orientadas. La guerra, la violencia organizada de unos grupos étnicos contra otros, los estereotipos y tópi-cos tendentes a ridiculizar o a disminuir los valores históricos y morales de una etnicidad, la idea de someter o subordinar los intereses de una etnia a beneficios de los de otra, la desconfianza y la insolidaridad.
En las sociedades modernas la movilidad migratoria, y con ésta la irrupción de individuos étnicamente diferenciados, atraídos por un mercado de trabajo más diversificado y culturalmente más rico, ha in-crementado la dinámica del conflicto interétnico, pues no sólo ha hecho notorios los contrastes culturales, entre individuos y entre grupos con historias diferentes, sino que también ha interrumpido en muchos casos las ideas de seguridad y de estabilidad tradicionales de los grupos nati-vos.

Etnicidad y Relaciones Interétnicas

Hemos resaltado que si la etnicidad es causa de afirmación social de los individuos, es asimismo causa de conflictos. La forma que adopten dichos conflictos dependerá de las condiciones en que se produzcan las relaciones interétnicas. O sea, éstas pueden manifestarse,
1) entre indivi-duos aislados ingresados en un medio extranjero que, viviendo en un mismo país o sociedad, asumen el papel de protagonistas de un enfrenta-miento latente o real basado en sentimientos de hostilidad étnicamente constituidos (por ejemplo, griegos Vs turcos ,o judíos Vs. árabes en Nueva York);
2) entre individuos aislados dentro de un medio nacional común, como es el caso en la mayoría de los países europeos cuando se violentan las relaciones entre personas de etnias diferentes enfrentadas por oposiciones de irredentismo nacionalista;
3) entre individuos aisla-dos pertenecientes a grupos étnicos diferentes, uno nacional y otro ex-tranjero, como sucede con frecuencia entre nativos e inmigrados en países europeos y de otras partes,
4) entre individuos aislados de etnias diferentes cuyos encuentros ocasionales fuera de sus contextos territoriales pueden proyectarse en forma de agresiones o simplemente en forma de hostilidades verbales.

El conflicto interétnico se origina, por lo tanto, en una doble combinación de factores, 1) en la diferencia cultural, y 2) en la interferencia social o pragmática de una cultura en el proceso histórico de la otra.

En este marco la etnicidad propia se ve obligada a actuar intencionalmente frente a la otra exhibiendo símbolos étnicos reconocidos, como, pueden serlo el una costumbre folklórica que diferencie de manera ostensible a ego respecto de su interlocutor étnico, o cualquier expresion militante.

El historicismo producirá una imagen del yo propio en términos de etnovisión que supone, por inferencias, determinadas reacciones en el otro. La imagen que cada grupo étnico tiene del otro es una clase de información que sirve para orientar la relación entre ambos.
 Al mismo tiempo, mientras se mantengan las bases del historicismo, en este caso la información sobre causas de oposición interétnica se mantendrán latentes las diferencias conflictivas.

En este sentido, el conflicto interétnico se convierte en una expre-sión del conflicto cultural, pero es también una expresión de domina-ción política, la cual asume el carácter de un colonialismo interior.

Cada etnia en función de su proximidad geográfica con otras y de su fuerza política relativa, sí es probable que en el curso de su historia se den ocasiones de conflicto con sus vecinas, incluida la tendencia a absorberlas en la medida de su capacidad cultural y de-mográfica especificas.

El conflicto social no aparece étnicamente constituido cuando todos los miembros de una sociedad son culturalmente uniformes y poseen, por lo tanto, la misma etnicidad.

El conflicto interétnico es inevitable, por lo menos a niveles de continuidad’ individual, porque en toda relación social las diferencias culturales tienden a experimentarse corno estorbos para la integración y facilidad de comunicación de la persona, con lo cual siempre existen focos de ansiedad al intentar un grupo étnico modificar la estructura de la comunicación social mediante la aculturación del otro grupo.

En términos de esta conclusión, la etnicidad como comportamiento conflictivo en el seno de sociedades uniétnicas es un factor de efectos sociales mas débiles que en el caso de las poliétnicas.



 
Díaz Polanco, Héctor.  III. Cuestión étnica y movimiento popular.
En La Cuestión Etnico-Nacional.  1985.
Kolbrún Rut Ragnarsdóttir y Pálín Dögg Helgadóttir

Indigenismo/integracionismo ---->  etnopopulismo ---->  marxismo

Indigenismo:
A principios de los años setenta las grietas aparecían como síntomas de un acelerado agotamíendo, expresión de que el integracionismo había entrado ya en la total decrepitud.  El riesgo de que tal proceso provocara un peligroso “vacío” indigenista, que debilitara el proyecto nacional de las clases dominantes, era entonces muy alto.  1968 se había iniciado un fuerte movimiento crítico del indigenismo integracionista.  Al frente de esa cruzada antiintegracionista se cologaron algunos antropologos que levantaron la bandera de la “defensa” de los grupos etnicos, impugnado a la política indigenista vigente hasta ese momento.

Etnopopulismo:
Lo que estos críticos sostuvieron fue que la política indigenista era errónea y que el Estado debería modificarla, puesto que conducía a un conjunto de acciones que merecían el calificativo de “etnocidas”.  Argumentaban que el intergrationismo partía de la idea equivocada de que la constetucíon de la Nación era incompatible con la asunción y el impulso de una sociedad “pluricultural” o “multiétnica”.  La perspectiva teórico-política que fue conocida como “etnicismo” trata de los grupos indígenas que ya se planteaba al margen de la sociedad de clases, y como algo distinto y separado de lo que llamaban el mundo “occidental”. Empezaron a aparecer signos de que el Estado se inclinaba por imprimir un cambio a su política indigeista, cambio que se expresaba en la gradual aceptación de los postulados etnicistas.  La crítica etnicista no concluyó en la anulación de la política indigenista, sino en la instauración de otro indigenismo.  El etnicismo se convirtió en política indigenista del Estado; es lo que se ha denominado etnopopulismo.

Marxismo vs. etnopopulismo:
1.  Concepción esencialista de lo etníco
Los etnopopulistas postulan que existe una espacie de esencia invariable en las etnias, que funda su permanencia y las hace prácticamente independientes de los procesos historicos.  Dos aspectos deben ser destacados: En primer lugar, que apartir de este criterio esencialista se pretende fundar la “legetimidad” de las reivindicaciones indígenas.  Los derechos étnicos buscan su sutento en un pasado que invariablemente se cocibe como del despligue de la esencia étnica.  En segundo lugar, que la viabilidad sociopolítica de las etnias se concibe en términos del mantenimiento o la recuperación  de la esencia invariable.
Para el marxismo los sistemas étnico son conformacion sociales sometidas al proceso histórico, y cuyas bases socioculturales, condiciones de reproducción y formas de vinculación política sufren constantes modificaciones.  La legetimidad de las reinvidicaciones indígenas encuentra su base en una situación actual de opresión cultural, explotación económica y dominación política.  La fuerza política de los grupos étnicos se encuentra en referencia al presente.  Las etnias les basta la sólida piedra angular de su aptitud para transformarse y, al hacerlo, ser participes de los procesos actuales y de las empresas futuras.
 

2.  Enfoque esencialista anteriamente esbozado
El etnopopulismo sostiene la tesis de que los complejos étnicos son anteriores a las clases sociales.  En este teórico-político se deduce que en tanto surgen antes que las clases y mantienen además su identidad esencial invariable, las estructuras y étnicas son independientes de los procesos clasistas y, además, plantean un projecto sociopolítico “propio” que es diferente del de las clases sociales en pugna.
La corriente marxista sostiene el punto de vista de las contemporaridad de las etnias.  En efecto, por ser entidades históricas los sistemas étnicos son, al mismo tiempo fenómenos simpre contemporáneos.  Aún la estratégica recuperación del pasado, de la memoria histórica adquiere sentido y eficacia política en cuanto se relaciona con un presente insatifactorio, injusto y opresivo.

3.  De las etnias respecto a las clases
El etnopopulismo plantea la independencia de los sistemas étnicos respecto a los complejos clasistas.  Las etnias siguen en la actualidad su propio camino con independencia de la estructura de clases contemporánea.  Se trata del planteamiento etnicista del que deriva la consecuencia política más conveniente para las clases dominantes y en el que radica su mayor eficacia mediatizadora y desmovilizadora, puesto que  en aquel postulado se sustenta la separación de lo étnico respecto de la estructura de clases.
El marxismo ha subrayado la íntima imbricación de lo étnico y lo clasista.  Las etnias estan firmemente relacionadas con la estructura socioeconómica y política en que se insertan, en la medida en que aquella matriz estructural sufre transformaciones históricas.  Así, las etnias no son independientes de la totalidad social y, en especial ,de la estructura de clases de la sociedad. Lo étnico es una dimensión fundamental de la conformación clasista de la sociedad.

4.  “Originalidad” e “independencia”
La relación de explotación que sufren los grupos indígenas, se transfigura en una relación “colonial”.  La relación colonial configura, según el etnicismo populista, una “particularidad” que justifica concebir las llamadas relaciones interétnicas en terminos de dualismos abstractos.
El marxismo en cambio pone el énfasis en la llamada “relacion interétnica”.  En la medida en que las etnias están colocadas en la matriz estructural de la que forman parte, lo vínculos “interetnicos” que mantienen los grupos indígenas con otros sectores no indígenas, precisamente expresan su específica relación de clase.  En efecto, dicha relación no enfrenta a un mundo “occidental” con un mundo “indígena”, sino a un bloque de clases dominantes y explotadoras con un sector de las clases dominadas y explotadas.

5.  La tendencia a reducir la cuestión étnica a un problema cultural
El etnopopulismo expresa la contraposición de dos “culturas” con el enfrentamiento entre dos “mundos”.  Se trata de embozar el proyecto político que se impone con la acción indigenista aplicada.  La aparente relegación del esensial factor político conduce a la estadolatría.
El marxismo ha sostenido que el llamado “problema indígena” constiuye un fenómeno de carácter sociopolítico, el cual no puede reducirse a aspecto “cultural”.  Esta situación expresa la doble naturaleza de la cuestión étnica.  Su caracter sociopolitico global vincula indisolublemente a los grupos indígenas con otros sectores explotados de la sociedad.

La dominación y opresión cultural resultante delimita el terreno especial de las reivindicaciones étnicas.

6.  La anulación del aspecto politíco de la cuestión étnica
El etnopopulismo sostiene la idea de que los grupos étnicos propugnan y llevan adelante un proyecto distinto tanto del que sostienen las clases dominantes como del que propugnan las clases explotadas en general.  Dice que el proyecto que impulsa el Estado y el “proyecto étnico” no son incompatibles, sino más bien complementarios, siempre que se logren modificar las “actitudes” y “errores” que caracterizan la política étnica estatal.
El marxismo sostiene que la cuestión étnica deviene necesariamente parte fundamental de la cuestión nacional.  La cuestión indígena es, en realidad, una problemática étnico-nacional.  Los grupos étnicos se enfrentan al proyecto de sociedad de las clases dominantes y explotadoras; un proyecto que asume el carácter de nacional.  Este proyecto sólo puede enfrentarse a un proyecto contrahegemónico alternativo, también de carácter nacional, que agrupe a los indígenas junto a los demás sectores explotadores y dominados de la sociedad.

7.  La solución de la cuestión étnica
El etnopopulismo se aplicó a constituir un nuevo sistema indigenista que delimita lo étnico como un espacio separado, desgajado de la problemática nacional, y que deriva en “acciones” restringidas.  Se pasa el indigenismo tradicional a remozadas formas de neoindigenismo, cuya novedad se reduce casi siempre a un discurso seudoradical y declarativo.
La concepción marxista ha sostenido que la solución de la problemática étnica requiere de la acción política de los indígenas y no la aplicación de “políticas” indigenistas, sean estas de viejo o de nuevo cuño.  Los indigenismos en sus diversas denominaciones no actúan para “solucionar” la cuestión étnica, sino para asegurar la sujeción de los indígenas al proyecto de sociedad de las clases dominantes y explotadoras.  Así, la cancelación de todo indigenismo, y su sustitución por una política de los indígenas, forma parte de la verdadera solución de la cuestión.

 
 

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Ramon Rojo i Gené