David Mansfield posee una profunda formación
clásica, aunque sus primeros trabajos profesionales fueron dentro de
la banda de Bob Dylan, en los años setenta.
Como compositor cinematográfico comenzó con
Michael Cimino, en "Heaven's Gate", película en la que tenía
un pequeño papel como actor y para la que acabó realizando la
banda sonora, iniciando una colaboración con Cimino que se ha prolongado
en títulos como "Year of the Dragon", "The Sicilian" o "Desperate
Hours".
De forma fortuita y a través de su esposa, cineasta
independiente, Mansfield conoce a Arturo Ripstein con el que ha colaborado
en tres ocasiones: "Profundo carmesí", "El evangelio de las maravillas"
y "El coronel no tiene quien le escriba": "Mansfield es un músico
espléndido. Le conocimos a través de su esposa y de su composición
para "The Ballad of Little Jo". Me gusto mucho como jugaba con emociones
en la música. Le propuse trabajar juntos a pesar de que los presupuestos
con que nosotros trabajamos son ínfimos con respecto a los que él
está acostumbrado. Dijo que sí y hemos trabajado muy bien juntos.
Es una colaboración curiosa, porque empezamos a trabajar desde que
el guión se termina. Se le envía para que vaya viendo las atmósferas
y durante el rodaje, al que asiste ocasionalmente, va mandando muestras musicales
y vamos colaborando telefónicamente, antes de enviarle la copia terminada
para que la estudie. En el caso de "El coronel no tiene quien le escriba"
vino a Madrid cuando estabamos terminando la película. Visionamos
varias veces el film y decidimos las secuencias que necesitaban música".
Por su parte, el compositor reconoce su pasión por
determinados trabajos cinematográficos y particularmente por su colaboración
con Arturo Ripstein: "Escribir música para películas es un
trabajo satisfactorio sólo cuando hay una obra maestra que inspire
el proceso. Escribir para una película de Arturo Ripstein es ciertamente
uno de esos trabajos. Ésta es mi tercera banda sonora para Arturo
y espero que la música comunique el placer que yo siento al colaborar
con él. Para "El coronel no tiene quien le escriba" he continuado
con la exploración del bandoneón, no para evocar una específica
noción de tango y Buenos Aires, sino porque es un instrumento sencillo,
telúrico y emocional".
Juan Angel Saiz