El propio realizador añade: “Una película
narrada a partir del recuerdo de alguien puede
contarse de una manera diferente a una historia que sucede en el
presente. Nuestros recuerdos
son selectivos, no muestras todo lo que sucedió sino solamente
algunos aspectos del pasado, nos
devuelven algo que fue, pero transformado, estilizado”.
En cuanto a la música Villaverde nos
explica:
“Hablé mucho sobre los personajes con José
Nieto. El se había leído la mayor parte de las
versiones del guión. Yo le iba explicando como veía
a los personajes y como quería que fuese la
música de la historia. José tuvo claro desde el primer
momento que la música debía ser bastante
limpia, en contraste con la oscuridad de la historia”.
En cuanto al tipo de sonido, dominado por
la flauta y las guitarras acústicas el realizador nos
comenta:
“Muchos de los temas hacen referencia a la procedencia
de los padres y su influencia en los
hijos. Son sonidos de los años sesenta, pero actualizados,
en función del personaje al que
acompañan. Mario, por ejemplo, es un personaje bastante inocente.
Las guitarras acústicas
surgen como un cruce entre la referencia al padre y a la inocencia
del personaje, con un tono
ligeramente nostálgico. El tema de Berto es más obsesivo
y desde el primer momento introduce al
personaje de Kassia aún antes de que esta aparezca en la pantalla”.
La presencia de Leilía, aportando un toque
especial con sus voces, otorga un carácter
diferencial a varios de los temas de la banda sonora:
“Me pasaron una casete con la maqueta del último
disco (reciente-mente aparecido) de
Leilía. Me impresionaron sus voces. Le pasé la cinta
a José Nieto y tuvo claro desde el primer
momento que podía ser el tema de la tierra, el que representa
al personaje de la madre, porque
Leilía tienen un sonido ancestral, unido a lo rural”.
Un último dato curioso, que posiblemente
ha pasado un poco desapercibido, pero que con
seguridad ha actuado de forma inconsciente sobre los espectadores
que han visto la película, es
el hecho de que todas los temas vocales están interpretados
por mujeres:
“Aunque Finisterre es una película protagonizada
por hombres, todas las voces que aparecen
en la banda sonora son de mujeres, porque los personajes femeninos,
aunque aparecen menos,
son muy fuertes. Por eso me gustaba la idea de que las voces fueran
un contrapunto sonoro a los
personajes masculinos. Era una manera de equilibrar la película”.
Respecto a la música, Nieto explica
cuales son las líneas generales sobre las que se plantea el
proceso de creación de una banda sonora:
“Al plantearme la música de una película,
la primera cuestión que debo resolver es decidir
desde que perspectiva, de entre las muchas posibles, voy a abordar
la composición: la música
puede expresar o enriquecer ambientes, provocar emociones derivadas
de la confrontación entre
los distintos personajes, es decir de la historia, pero también
puede abrirnos las mentes de esos
personajes para mejor percibir su estado de ánimo y sus propias
emociones, o lo que es lo mismo,
para dejarnos saber más de ellos”.
En el caso de esta película la personalidad
de los dos hermanos protagonistas y su forma de
entender la vida, han sido determinantes a la hora de elaborar la
música del film:
“En Finisterre se cuenta una historia: la de un
fragmento breve de la vida de dos hermanos,
Berto y Mario; pero lo que ocurre en ella, no es sino un pretexto
que Xavier Villaverde utiliza para
adentrarse en la descripción de dos personajes. Estos personajes,
próximos, reconocibles, y con
los que, probablemente, se sentirá identificada mucha gente
de su misma generación, son
consecuencia de una sociedad, de unas determinadas relaciones de
familia, de una época y de
una educación.
Parecía lógico que, en este
caso, la música procurase aportar lo más posible sobre el carácter
de estos dos hermanos, sobre sus raíces, sus vivencias y en
especial, sobre la manera en que todo
ello ha ido influyendo en ellos, modelando dos personalidades tan
distintas como para
convertirlos en extraños”.
El carácter de cada hermano ha
determinado los resultados musicales, que intentan realizar
su aportación a la definición de los personajes, y
al desarrollo de la historia:
“Berto, estrechamente vinculado a su padre, representa
lo inestable, lo inmediato, lo vital, la
aventura. Nunca conseguirá desprenderse de su influencia y
toda su trayectoria vital está
marcada por el trauma de haber sido abandonado por él. Ha
tenido tiempo de conocer el
desencanto, la decepción, el rencor. Mario, más unido
a su madre, lleva en su mochila la raíces,
la tierra, la casa de sus padres, las ideas, el futuro. Más
joven que Berto, por quién también ha
sido abandonado, sólo ha tenido tiempo de sentirse débil,
confuso, perdido”.
Hay una idea genérica de nostalgia,
que sirve de punto de referencia para acabar de trazar el
marco en el que se desarrolla la banda sonora:
“La música, que en ambos casos trata de ayudarnos
a penetrar en los sentimientos de estos
personajes, contiene elementos que nos remiten a la trayectoria de
cada uno de ellos: el color de
países lejanos, los elementos obsesivos, los tintes oscuros
de la música de Berto, se contraponen a
los tonos más claros, a la estructura más simple y
fresca, y a la influencia de la música de la tierra
en el tema de Mario. En común, la tristeza profunda que produce
la nostalgia, no de una
felicidad perdida, sino de la que probablemente nunca van a disfrutar”.
El sonido celta apareció como elemento
necesario en la banda sonora, debido a la ubicación
geográfica de la historia que se cuenta:
“La película arranca en Finisterre, que
era el fin del mundo para los celtas. Los personajes
parten de allí y acaban volviendo al punto de partida. Es
el paisaje dominante de la película y la
raíz principal de los personajes”.
La letra de la canción “Donde termina
el mundo” está escrita por Luis Gómez Escolar.
“Conozco a Luis desde los tiempos de Aguaviva.
Pinta, escribe poesía, compone... Tuve claro
desde el principio que si había una canción en la película
el debía escribir la letra, porque quería
que fuese un texto importante, y no una letra convencional de las
que aparecen en las canciones
actuales. Si se repasa el texto de la canción aparecen ideas
poéticas bellísimas relacionadas con
la imagen. La letra evoca imágenes muy potentes. Me parece
extraordinaria”.
Andrea Bronston es la interprete de esta canción:
”No conocía a Andrea, pero sabía el tipo
de voz que quería para la canción. Tranquila pero
moderna y sin límites de tesitura. Que hiciese de la voz un
instrumento más. Quería una voz con
madurez. Andrea ha conseguido extraer del texto toda la densidad
poética y los sentimientos que
tiene la letra”.