Carles Cases

(Aparecido en el nº 4 de Rosebud Banda Sonora)

Por Juan Francisco Alvarez

Aprovechando su participación en el último Congreso de Música de Cine de Valencia y el que esté de rabiosa actualidad gracias a sus recientes composiciones: Actrices , California (serie de TV hispano-norteamericana), Incierta imagen de mujer y Primates, dedicamos a esta gran promesa de la música de cine española un amplio estudio.

Nos encontramos ante un brillante compositor catalan que, aunque con sólo siete años de trayectoria musical dentro de la música de cine, cuenta con una dilatada experiencia y ya sabe lo que es el éxito, tanto por el reconocimiento de los aficionados, como por los premios y nominaciones conseguidas.

Uno no deja de sorprenderse como su nombre no apareció en las nominaciones de los últimos goyas. Aunque si nuestra academia se sigue empeñando en reducir a tres el número de nominados, nos vamos a tener que acostumbrar a estas sorpresas y tendremos excelentes trabajos nominados y no nominados. Pero como para gustos no hay nada escrito y aquí estamos para hablar de Carles Cases, vamos a ello.

Se puede decir que Carles Cases nació escuchando música. Carles es el cuarto de seis hermanos, 5 chicas y él, y todas sus hermanas se han dedicado a la música. Su entorno familiar ha marcado mucho su trayectoria profesional, ya que sus abuelos (que él nunca vio juntos, dado que uno fue alcalde en la época franquista y el otro republicano) también le acercaron la música, pues uno fue un gran músico clásico, organista y director de una coral y el otro tocaba en una banda de jazz.

Con este ambiente Carles fue aprendiendo música. Sin embargo, en el conservatorio fue un mal estudiante, ya que estudiaba de memoria, y tuvo sus problemas con el violoncelo, pues todas sus hermanas tocaban el violín y él, el repertorio que se sabía era el del violín. Pasó unos años sin salir de casa y a los dieciocho tuvo su primer trabajo. En él se vio obligado a desplazarse a Noruega durante un par de años, donde realizó una gira con una banda de jazz y aprovechó también para perfeccionar sus estudios en armonía y piano-jazz. Este trabajo le supuso su primer contacto con el jazz, pues hasta ahora toda su formación había sido clásica, y sufrió mucho, pero lo trabajó tanto que desde entonces ha estado presente en toda su carrera. Así, en 1976 formó parte de la Big-Band de Lluís Rovira como pianista, realizando diversas giras por Europa. En 1980 y 1981 ejerce como profesor en sus dos facetas, clásica y jazz; en 1982 forma el Carles Cases Quartet, un grupo de jazz con el que realiza actuaciones en diversos festivales de jazz. Y en 1983 funda el grupo Blaumarí, con el que edita en 1987 el disco Afrodisíac y realiza diversas actuaciones en festivales de jazz por toda España.

Sin embargo, desde 1983 y hasta 1990 combina sus propias composiciones con diferentes trabajos de dirección para cantantes y grupos de la nova cançó catalana. Muy especial fue la colaboración que tuvo con Lluís Llac, con el que ejerció las funciones de dirección musical y arreglista, tanto en conciertos, giras, como en la totalidad de sus producciones discográficas durante estos años (Astres, Geografia, Maremar, Rar, etc. ). El trabajo con un cantautor de esta magnitud, le permitió trabajar con grandes orquestas, o incluso elegir los estudios de grabación que desease, cosa que actualmente con el cine todavía no ha conseguido.

También fue con Lluís Llac con quien se aproximó al cine, aunque Carles ya había realizado la música para algún corto cinematográfico y para algunas piezas teatrales. Muchos directores de cine buscan más un nombre que un músico, aunque si consiguen las dos cosas a la vez, tanto mejor. Y al buscar a Llac, hacían que toda la música de éste pasara también por las manos de Carles Cases. En 1989 crean juntos la música para la película El rio que nos lleva de Antonio del Real. Pero fue en 1990 cuando Llac ya le pasó por entero un proyecto a Carles. Se trataba de Despertaferro , una gran producción catalana de dibujos animados de Jordi Amorós. Carles resolvió la papeleta de su primer trabajo bastante bien, pues aunque no es una gran composición se detectan en ella momentos de gran inspiración y demuestra la madera que lleva dentro. Su música fue editada en compacto y en ella se puede observar como se trata de una música netamente descriptiva, cualidad que siempre ha sabido plasmar en sus composiciones. Es a raíz de este trabajo cuando toma la decisión de dedicarse por entero a la música de cine.

Y así, al año siguiente inicia una excelente relación compositor-director ni mas ni menos que con Ventura Pons, con el trabajo para la película Esta noche o jamás , y que tan buenos resultados les deparará posteriormente con trabajos como El porqué de las cosas o Actrices .

En 1992 forma parte del plantel de compositores olímpicos al componer la sintonía de las Sedes Olímpicas de Barcelona'92. También en este año realiza su primer gran trabajo: la partitura para Havanera , una banda sonora muy completa que abarca todos los matices de la película. Es la primera vez que dispone de grandes orquestas sinfónicas para su música cinematográfica y también es su primer contacto con el cine de otro país.

A raíz de esta película Carles viaja a Cuba para conocer más de cerca las raíces musicales de este país y, más concretamente, la música de la época en que se desarrolla la película (1820 ). Allí conocerá al que es actualmente su maestro musical, Alfredo Gómez Alonso, un profesor de música cubano que Carles visita cada seis meses en La Habana para estudiar con él toda la música del siglo XX y, sobretodo, para intelectualizarla (Pensarla y no tan sólo sentirla).

Esta banda sonora, con numerosos temas de lo más variados ( sonidos del mar, folklore afro-cubano, melodías intimistas, etc.) y de una belleza exquisita (demostrada en temas como: ULTRAMAR), no sólo le valió dos años más tarde el premio del Círculo de escritores cinematográficos a la mejor banda sonora de 1993, sino también el iniciar otra excelente relación director-compositor con el director de la misma: Antoni Verdaguer.

En 1993 compone de nuevo música para Ventura Pons con la película Rosita Please , repleta de una buena dosis de toques jazzísticos, y para Antoni Verdaguer, con Jaume I el Conquistador .

En 1994 descubrimos una nueva faceta de este compositor pues borda una composición al más puro estilo minimalista en la película de Ventura Pons El porqué de las cosas . En ella Carles no tuvo ninguna imposición del director, sino que éste sólo le indicó el aire minimalista de las historias de Quim Monzó que se narran en la película. La banda sonora la componen 15 estupendos temas, cada uno para cada una de las 15 historias de la película. Con violines, violas, violoncelos, piano, teclados y poco más, elabora unas composiciones repetitivas con un gran componente descriptivo capaz de crear un diálogo entre la imagen y el sonido, describiendo temas como: Pasión, Celos, Sumisión, Sinceridad, Entendimiento, etc. A destacar los temas: Voluntad, Honestidad, Amor y Sinceridad.

Esta composición le valdría una merecida nominación para los Goyas de 1996, que le fue arrebatado por Bernardo Bonezzi en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto , pero sobretodo le supondría el reconocimiento del público, que si no había oído hablar de él por Havanera , si que lo hará a partir de ésta.

En 1995 compone tres partituras para el cine además de la banda sonora para el espectáculo de danza y multimedia Tereseta que baixava les escales . También lleva a cabo la labor de dirección musical de la cantante Melva Houston durante giras esporádicas en diferentes puntos de Cataluña.

De las tres partituras para el cine, Joc de Rol (de Roberto Bodegas) y Dones i Homes (una producción para TV3 dirigida por Antoni Verdaguer), son menos conocidas que la partitura que realizó también para este último en Pareja de Tres . Pareja de tres es un trabajo ambicioso en el cual colaboraron músicos de la talla de Luis Paniagua, Lucrecia (una conocida cantante cubana), Manel Camp, etc, y que queda inmerso en lo que se denominó la nueva comedia catalana, y que se relacionó con música de estilo tropical: mambo, guaracha, bolero, etc. Carles Cases tuvo que aplicarse a este género con conocimiento de causa y así demostrar que no es el compositor el que debe imponer su música al cine, sino que este debe conocer una gran variedad de estilos y saber acoplar estos a las exigencias de la película y como adaptarse a las situaciones o personajes que en ella se describen. Así mismo, él es de la opinión de que las orquestaciones las debe realizar el propio compositor, pues es su trabajo real, ya que si las realizan tres o cuatro orquestadores, al final uno no sabe de quien es la música. Y en este trabajo uno se da cuenta de la importante labor que realiza el compositor en estas partituras.

A finales de 1995, y cuando todavía no se sabía nada de su nominación a los goya, Carles Cases da el gran salto a Madrid, ya que hasta ahora todos sus trabajos los había realizado sin salir de Barcelona. Es ni más ni menos que Gonzalo Suárez quien le reclama para su nueva película: Mi nombre es sombra . Carles Cases conecta rápidamente con el director en la idea de lo que éste le pide para su película y compone su obra más madura , en la que aplica todos sus conocimientos y la que marca un antes y un después en su carrera. Se trata de una composición muy personal en la que combina un octeto de cuerda con instrumentistas de jazz, así como con la mezzo-soprano Mireia Pintó. Carles Cases siguió al pie de la letra las indicaciones que Gonzalo Suárez le dio al despedirse en el aeropuerto después de su primera entrevista: ¡Piensa en tus abuelos! ¡En los dos, Eh!. Y así, combina perfectamente la música clásica con el jazz, dándole enfoques distintos al personaje de Jekyll y Hyde. Es preciso destacar temas como LA PLAYA VACIA, MI NOMBRE ES SOMBRA y FLORENCE, donde esta música descriptiva acompaña a la perfección a la fuerza narrativa de las imágenes de Gonzalo Suárez. A buen seguro que después de trabajos como éste, Gonzalo Suárez lo tendrá en cuenta para futuros proyectos y así con ello engrosar su lista de excelentes relaciones entre director y compositor.

Después de esto, las ofertas de trabajos no paran de llegarle a Carles Cases, y así en 1996 ha estado realmente ocupado, pues a principios de año se responsabiliza de la banda sonora de la película Fotos de Elio Quiroga, que se caracteriza por el efectismo musical que implica este film. Se trata de un trabajo orquestal, solamente de cuerda, y que grabó en directo con una orquesta de cámara. Dispuso de cuatro días para componerla y uno para grabarla, pero ello no intimidó al compositor que logra una música de bella factura, y que parece demostrar que éste se creció ante tal dificultad. Es una lástima el que no haya una edición discográfica de este hermoso trabajo.

Algo más duro para el oído del aficionado puede resultar su trabajo para El ángel de la guarda de Santiago Matallana, pues es una música sin apenas melodías, dura y oscura, a la que no nos tenía acostumbrados.

En una de sus visitas de trabajo a Madrid, conoció en un club a Paquito D' Rivera, uno de los mejores clarinetistas y saxofonistas de jazz del mundo, y ni corto ni perezoso, le propuso tocar con él. Quedaron para el día siguiente.

Carles se puso a escribir a las seis de la mañana y compuso cuatro temas que estaban grabándolos a las tres de la tarde. El resultado fue tres de los mejores temas que podemos escuchar en la banda sonora de Cases, Actrices , una nueva película de Ventura Pons, basada en la obra de teatro ER, de Josep Maria Benet i Jornet. En ella vuelven a estar presentes sus composiciones descriptivas, que adquieren ciertos toques psicológicos, y esa combinación creativa de música clásica de cámara y jazz. Nos encontramos ante una nueva obra maestra de Carles Cases, en la que cabe destacar los temas ACTRIUS, L'ULTIMA REPLICA y EFIGENIA, la intervención de Paquito D'Rivera y la inestimable ayuda de su ya habitual pianista y amigo Josep Lluís Pérez (está presente también en Havanera , El porqué de las cosas , Mi nombre es sombra , etc.).

Estamos a la espera de conocer sus nuevos trabajos para: California, una serie de TV de cinco capítulos basada en los colonizadores españoles, coproducción hispano norteamericana que supone un trabajo de una gran envergadura y mucho riesgo; Incierta imagen de mujer de Jesús Garay; Primates de Carles Jovert ( el productor de Havanera ); así como de la partitura para una serie de la TV2 francesa que le tiene ocupado actualmente. A buen seguro que nos deparará alguna que otra sorpresa y porque no, alguna obra maestra más a añadir a su curriculum.

Te deseamos todo lo mejor Carles, y sigue deleitándonos con tan maravillosos trabajos.

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