José Nieto

Aparecido en el nº 2 de Rosebud. Noviembre 1996
Por Juan Angel Saiz y Pedro Sabín

Pocas veces se puede decir de un músico que está en uno de sus mejores momentos, pero en el caso de José Nieto no nos cabe duda que está pasando por una de sus más fructiferas etapas, no sólo por la calidad de sus composiciones -indiscutible para muchos de nosotros desde hace años- sino por el afortunado momento personal que está atravesando, con la edición de varias de sus obras, incluido un libro sobre la "Música para la imagen", y por el homenaje que ha recibido en el prestigioso Festival de Cine de Valladolid, que incluye la edición de un libro biográfico que repasa toda su carrera.

No debería ser necesario a estas alturas presentar a José Nieto, no sólo por su larga trayectoria profesional (casi treinta años componiendo bandas sonoras), sino porque es posiblemente el músico de cine español más respetado por la crítica y por los aficionados y el que además ha obtenido en los últimos años una mayor proyección internacional, consiguiendo incluso que le publiquen obras fuera de nuestro país, mientras que aquí seguía siendo prácticamente olvidado por las discográficas.

En este sentido y tal como apuntabamos en el encabezamiento, José Nieto es actualidad en estas fechas, no sólo por su permanente buen hacer en las bandas sonoras en las que trabaja, sino por el momento que está atravesando. Por un lado, la reciente edición por parte de la Sociedad General de Autores de su excelente libro "Música para la imagen". De otro, la aparición de tres compactos, que recogen sus trabajos más recientes: "Bwana", "Tu nombre envenena mis sueños" y "El perro del hortelano", y recuperan una de sus bandas sonoras más apreciadas "El rey pasmado" (mientras se anuncia la próxi-ma edición de "La pasión turca" y "Li-bertarias", dos bandas sonoras absurdamente no editadas coincidiendo con el estreno de sus respectivas películas). Y, por último, el homenaje que el Festival de Cine de Valladolid le ha dedicado este año, que incluye la edición de un libro biográfico, con el CD de la música que el propio Nieto compuso para el clásico del cine español "La aldea Maldita", presentado en directo hace unos años en el mismo Festival de Valladolid.

En nuestra pequeña medida hemos querido sumarnos a este homenaje y al buen momento que atraviesa el músico recuperando algunas declaraciones suyas de conversaciones que hemos mantenido con él en los últimos años. Con ello pretendemos ofrecer un pequeño retrato de este imprescindible músico español, que como nos decía un amigo hace pocas fechas si hubiese tenido la "suerte" de vivir y trabajar en EEUU, estaría considerado como uno de los más importantes músicos de la actualidad, pero que por vivir y trabajar en nuestro país tiene que ver como tan sólo unos pocos aficionados son capaces de disfrutar con su música y reconocer la importante labor que ha venido desarrollando desde hace años.

LOS COMIENZOS

"José Nieto llega a la música de cine de forma totalmente fortuita. La primera persona que me llama para hacer una banda sonora, sin conocerme, simplemente porque había oído algo mío y le gustó, fue Juan Antonio Bardem, para trabajar en una película que se iba a llamar "Juego sucio" y estaba basada en una obra de Juan Pedrolo. Hasta entonces yo estaba trabajando en una compañía discográfica, produciendo desde hacía tiempo a Vainica Doble y, a través de ellas, que iban a hacer un par de canciones para una película, me pusieron en contacto con Jaime de Armiñan y acabé haciendo la música de la película ("La Lola dicen que no duerme sola", 1969) y trabajando posteriormente en varias de sus películas ("Historia de un casto varón español", "El amor del capitán Brando", "Jo, Papa", "Nunca es tarde")."

LA MUSICA Y EL CINE

"La música es un elemento prescindible dentro del cine moderno. Creo que se puede poner música o no, como se puede hacer una película en blanco y negro. Se trata de una opción, de una elección y de una cuestión de estilo, y como tal es perfectamente aceptable. Otra cuestión es que no se utilice la música porque no se sabe como utilizarla, y es que hay muchos directores que no saben para que sirve la música y no entienden que se trata de un elemento expresivo de primer orden.

Bergman no pone música en "Gritos y susurros" clarísimamente como opción y utiliza otros elementos sonoros para llenar el espacio de la música, creando una especie de sinfonía de tic-tacs de reloj. No es el caso de Buñuel, que está en el extremo contrario y no sabía utilizar la música en sus películas."

PLANIFICACION DEL SONIDO

"Así como a nadie se le ocurre empezar a rodar una película sin tener completamente planificada la imagen, casi todo el mundo comienza a rodar sin haber planificado el sonido, sabiendo en cada momento que es lo que se tiene que oír, que es lo que el espectador debe oír. Eso trae luego muchos problemas, entre ellos el de la improvisación. Por suerte, cada vez hay más excepciones y comienza a darse al sonido la importancia que debe tener.

Por otra parte están las condiciones en que nuestro trabajo llega al espectador. Porque en cuanto la música sale del estudio de grabación -y en España tenemos excelentes estudios y excelentes técnicos de sonido- empieza a sufrir un proceso de deterioro progresivo que convierte el sonido y la música en una especie de pasta auditiva que no tiene definición y hace que la música sea solo una sombra de lo que tú habías escrito. Y no sólo me refiero a la calidad del sonido de las salas, sino a una serie de pequeños defectos que se van sumando a lo largo de todo el proceso de producción de la película. Aunque parece que en los últimos años hay una cierta tendencia a que el proceso en su conjunto mejore."

COMO COMPONER

"La música de cine debe responder a una serie de preguntas básicas. Las dos primeras hay que hacerselas al director: ¿Por qué quieres música en la película? y ¿para qué quieres la música?.

Las dos siguientes hay que hacerselas al director y al montador: ¿Dónde quieres la música? y ¿cuándo quieres que comience y dónde quieres que termine?.

La última es para el propio compositor y no te la puede resolver nadie: ¿Cómo debe ser la música?.

Lo primero que se debe conseguir es la respuesta a las dos primeras. El director debe preguntarse si hay que poner música en la película, si realmente la necesita. Si la respuesta es sí, la siguiente pregunta es ¿para qué quieres la música?, ¿qué esperas de la música en la película?, ¿qué quieres que añada a la imagen, al sonido, al diálogo,...? Cuando hemos contestado a estas preguntas tenemos el cincuenta por cien del problema resuelto. Sabemos que hay que poner música y que tiene que servir para añadirle emoción a las imágenes, para distanciar al espectador, para conseguir que la historia trascienda la época en la que ocurre... o simplemente para subrayar la imagen, como ocurre con el cine de género. Las posibilidades son muy variadas, pero en esta primera fase lo que hay que plantearse es esto. Luego hay una serie de procedimientos técnicos: la sincronización de la banda sonora... y luego que consigas componer algo que esté bien y que se te ocurra el 27 de febrero, porque dos semanas después debe estar grabada".

EL DIRECTOR

"El responsable de la película es el director, y los profesionales que trabajamos en ella podemos opinar, pero la decisión última es del director y si no estás de acuerdo con él debes retirarte del proyecto. Porque además de los aspectos "profesionales", es conveniente que se produzca una comunicación a otro nivel, bien sea emocional, ideológica o cultural con el director de la película y con la historia que se cuenta, porque entonces, además de la relación profesional que se debe dar en el trabajo, se consigue otro nivel de creatividad y lo que la música añade a la película puede ser realmente hermoso. Siempre suelo llevarme bien con los directores, pero con unos llego a unos niveles de comunicación y con otros no llegas a tanto. La primera vez que noto que se produce un salto cualitativo en mi relación con el director es en "Teresa de Jesús", con Josefina Molina, persona a la que no conocía con anterioridad. Me incorporé al proyecto, me presentaron a Josefina, hablamos, quedamos al día siguiente en la sala de montaje y comienza a producirse una comunicación de tal magnitud que a partir de ese momento yo he trabajado de forma diferente en el cine. Además ya no me interesa si no es trabajando así. Con Josefina empezamos a hablar, empezamos a ver la película, nos encerramos en la sala de montaje e incluso cambiamos escenas en función de la música. Yo nunca había llegado a niveles como estos y a partir de aquí encuentro un sistema de trabajo tal que no me interesa trabajar de otra manera."

LA MUSICA DEL SIGLO XX

"No me he dedicado a escribir música clásica porque no le encuentro la gracia a escribir una obra y tener que guardarla en un cajón o ponerte a recorrer sitios para ver si alguien te la quiere estrenar. Realmente creo que es también un problema de pereza. Me gusta que lo que escribo se haga, se interprete y pueda oirlo. Quizás es que no tengo ningún interés en pasar a la posteridad o en escribir para el futuro "(aunque a parte del cine ha escrito obras sinfónicas: "Free-phonia", "Concierto para quinteto de jazz y orquesta" y para ballet: "Don Juan Tenorio", "Tres danzas españolas", "Chacona").

"También hay que preguntarse ¿cuál es la música de ahora?, ¿cuál es la música de este siglo?. Pues es la música de jazz, es el rock, es la música de cine. Me parece un poco estúpido decir que la música del siglo veinte no es más que la música sinfónica que se hace para las salas de conciertos y decir que esa es música de creación y la otra no. Como si "Eleanor Rigby" no fuera música de creación. Yo creo que el que opina así está equivocado y que la música de cine es una parte importante de la música de este siglo. Hay además un gran repertorio de música de cine que se ha preparado para ser interpretada en salas de concierto, lo que pasa es que en nuestro país no se hace, pero en otros paises es habitual encontrarla incluida entre los conciertos de cada temporada."

AUTORETRATO

"Creo que soy un tipo bastante inconformista. De alguna manera, como Vicente Aranda, en el fondo soy bastante anarquista, en el mejor sentido de la palabra. Yo creo que nos molesta bastante todo lo establecido como porque sí, como por sistema. Creo que no soy nada dogmático ni mitómano y que me gusta ser muy independiente. No me imagino a Vicente, a Josefina o a mí mismo militando en un partido político, porque entendemos que en el momento en que militas aceptas unas reglas del juego, una jerarquía, que te hace perder capacidad crítica y capacidad de ser independiente y poder decir 'esto me parece bien o me parece mal'. Creo que esta es una característica muy importante en mí. Luego nos esforzamos en aparentar que somos muy duros, pero no es así."

VIVIR COMPONIENDO

"Se puede vivir de la composición de bandas sonoras, pero podría vivir mejor y ganar más dinero haciendo publicidad, discos, etc. Pero yo me dedico a esta profesión, entre otras cosas, porque me gusta. He sido instrumentista, he trabajado para compañías discográficas, he compuesto para publicidad y después he llegado al mundo del cine. Y sigo en él porque es la actividad que más me gusta, aunque no sea donde más dinero se puede ganar."

Regresa al indice de articulos  Regresa al página principal