EDICIÓN DE TEXTOS Y ESCRITOS EN GENERAL


     Al ocuparnos del presente título, deseamos hacerlo esquemáticamente resaltando aquellas particularidades, formalidades, curiosidades y recomendaciones de aplicación al mecanografiado de un simple documento y a la publicación de un libro.


     El escritor ante el reto de la informática

     Los avances tecnológicos de la informática exigen la colaboración del escritor en las tareas editoriales. Antaño, se le exigía que entregara el "manuscrito" de su obra, y pare usted de contar. Después, se le sugirió que presentara sus pensamientos mecanografiados y, actualmente, debe hacerlo en soporte magnético..

     La informática ha creado auténticas preocupaciones, dificultades y gastos imprevisibles a muchos escritores que se resisten a valerse de diferentes medios al de la pluma o la máquina de escribir, para que les entiendan en las imprentas, alegando que son incapaces de introducir en un disco duro o blando el contenido de sus pensamientos. Dicen estos sufridos y pacientes intelectuales que el lenguaje informático "se las trae" y que uno de los requisitos previos para dialogar con él es el aprendizaje de un idioma que "cierto" profesorado, dando por sentado que se le entiende, imparte con tal amasijo de sistemas operativos, programas, memorias, tecnicismos, neologismos ("Clikear") y barbarismos que sólo Dios, en su infinita sabiduría, le entiende.

     Cuando hace casi una década SERPROF aceptó el reto de la informática tuvo la gran suerte de contar con la orientación de unos auténticos expertos: los hermanos Quesada de Prada, el doctor Isidro Ordás Casado y la eficiente secretaria Mª Esther Neira López.

     Gracias a las formidables personas mencionadas, el escritor hace frente al reto progresivo de la informativa sin desfallecer en la titánica lucha que la técnica le impone.


     Libertad y libertinaje en la edición

     Dos de los medios principales de la cultura son la imagen y el sonido. Grabaciones orales y escritas. Para su difusión, contamos con dos partes. Aquella que crea y quien la da a conocer. Escritor y editor. Acertadamente aunados constituyen uno de los medios principales con que cuenta el poder establecido para dirigir y gobernar al ciudadano a través de los medios de comunicación social: Radio, prensa y televisión. Quien controle la emisión de la palabra se constituye en amo del pueblo a través de la persuasión y el convencimiento caprichoso. Así, pues, debe existir una libertad expresiva y una transmisión imparcial, con cuyo análisis nos apartaríamos, totalmente, del objetivo que pretendemos: la edición de textos. Algo que exige una actuación conjunta (escritor-editor), encaminada a instruir y educar desde la libertad de expresión que consiste en la manifestación de un hecho, noticia o suceso expuesto desde el código de la ética, el honor, la imparcialidad y el respeto total hacia las personas, corporaciones o entidades a las que nos dirigimos, analizándolas y enjuiciándolas. Y todo cuanto se oponga a este criterio doctrinal pisa o traspasa la línea de la corrección con merma injusta de la dignidad de las personas o instituciones, convirtiéndose en libertinaje.

     Las consideraciones personales, adjetivos para los enjuiciados y la propia visión de cómo deben ser las cosas, censurando lo que son, conllevan personalísimas apreciaciones de algo contemplado desde fuera y, por tanto, menos entendido que quien está dentro. Estos escritores son traperos de la información. Escarban entre la basura en busca de lo más podrido para cederlo al lector. Buscan impactar, condicionar o engañar. Y, si la toman con alguien, paulatina y sistemáticamente persiguen su destrucción a través de la edición de su resentimiento. Se consideran audaces y son osados. Se consideran modelo y son desperdicios. En lo más profundo de sus almas se almacena el odio, el desprecio, la venganza, incurados complejos... Cualquier medio de conseguir información es válido. Debemos censurar el resquebrajamiento, la adaptación de la noticia y su posterior difusión al ciudadano, que corre a cargo del editor.

     Luis María Ansón escribió que es a través de los periódicos donde se procura distorsionar, con gasto mínimo y eficacia máxima, el propósito funcional de las agencias, diarios, revistas y emiso-ras de radio y televisión, hasta colocarlos al servicio de las fuerzas que pugnan por subvertir el modelo de sociedad occidental.

     Y nuestro entrañable amigo y maestro Martín Alonso, desgraciadamente desaparecido, añadió, desde el nombre de "La quinta pluma", que ésta aplaude el progresismo disgregador de la Iglesia. Estimula el divorcio, defiende el aborto, alienta la pornografía y quebranta la familia. La quinta pluma estimula la división de las Fuerzas Armadas, ridiculiza el sentido del honor y se pitorrea de la Patria. Escarnece el culto a la bandera y envenena a los soldados. Vapulea a los gobiernos moderados y aviva la discordia de los partidos rivales, zarandea a los políticos y los befa. Vierte sobre ellos la calumnia y el escándalo. La quinta pluma atiza el fuego social y apoya las huelgas salvajes y las peticiones de salarios imposibles. La quinta pluma condiciona a los escritores y artistas y sólo elogia a los que se producen en una determinada línea; impulsa un periodismo amarillo y demencial. Convierte lo que podría ser la fortaleza en Occidente, la libertad de expresión, en el arma más subversiva. Anestesia la opinión pública e impone el servilismo intelectual.


     Acatamiento a la palabra escrita

     Volvemos a recordar que cuantos razonamientos exponemos en el presente libro, no deben aceptarse como palabra de fe sino adaptarse a nuestro temperamento o gusto personal. No hablamos excátedra. Somos flexibles, muy elásticos y conscientes de "las muchas faltas" de la presente ayuda urgente al escritor novel y de lo mucho que aún"le falta" para completarse. No caiga en la tentación de dar culto a la letra impresa.

     Con la presente edición nos dirigimos a quienes se inician como escritores y agradecemos a quienes ya lo son que abunden en nuestros pensamientos y los completen. Repetimos que nos hubiera gustado, dentro de la brevedad de unas líneas, demostrar en qué consiste el arte de escribir; descomponer los procedimientos del estilo; exponer técnicamente el arte de la composición; proporcionar medios para aumentar y extender las propias disposiciones de los escritores aficionados para duplicar o triplicar su talento... Pero, aparte ser imposible tal cosa, y no disponer de espacio, nos hemos limitado a dar fe de las principales dificultades del escritor aficionado y de los noveles corresponsales particulares, comerciales y públicos, intentando que las resuelvan con esta información de urgencia, conscientes de que, a todos, alguna vez en la vida se nos han planteado en nuestra lucha diaria con los problemas de la redacción.

     En la presente edición hemos expuesto algunas teorías y otros tantos ejercicios prácticos comentados y analizados con el ruego de que el curioso lector lo adapte a su especial temperamento y gusto personal. Nuestras normas, comentarios, observaciones y, orientaciones y consejos, ni son artículos de fe ni pretenden diferente cosa de llamar la atención obligando al lector a que se detenga, reflexione, analice, contraste pareceres, deduzca el suyo, lo exponga e informe de las conclusiones exponiendo las dificultades halladas, los problemas que aún no están resueltos y lo que él aconseja. Cuestión que, además de requerir ocuparnos de la lingüística, la lexicografía, la estilística, la gramática histórica, la fraseología..., y con ello varios miles de páginas, no conseguiría su objetivo porque el arte de enseñar a escribir es terreno resbaladizo donde la opinión personal del lector representa un papel muy importante.


     Estructura externa de los textos

     La disposición y estructura de un texto forma parte de la influencia que causa su conjunto en la primera impresión del lector.

     Los espacios en blanco, impresos o escritos, la adecuada colocación de cada cosa en su sitio, de acuerdo con normas conocidas, la presentación estética y cuidada, colaboran mucho para lograr el éxito deseado.


     Ejecución de la escritura

     Aunque existen una diversidad de normas respecto a la ejecución de la escritura, margen que ha de reservarse, número de caracteres por línea y de líneas por hoja, etc., no se ha dictado ninguna disposición general sobre esta materia.

     Los textos deben ser uniformes en su presentación y distribución al objeto de:

a) Exponer los asuntos con claridad y fácil localización de cada parte, al utilizar una lógica y familiar forma de escrito.

b) Facilitar la referencia a cualquier parte del mismo.

     Para esto, ya se dijo en el apartado de mecanografía, es preciso guardar los márgenes, espacios, interlíneas y equidistancias, separar los párrafos, colocar epígrafes acertados y conocidos, emplear un sistema lógico de numeración, de tal forma que los trabajos sean de presentación y tipografía unificada.

     Las notas, referencias bibliográficas o de disposi-ciones, se escribirán en la parte inferior de cada página donde se citan o señalan, en interlineado sencillo, aun cuando el texto vaya a doble. Estas notas se separan del resto del texto por medio de una línea de 5 espacios a partir del margen izquierdo, o se encarga de hacerlo, automáticamente, el ordenador. Si son muy largas, se pueden mecanografiar algunas líneas en el pie de la página siguiente, procurando no acabar en la primera página, en un punto o aparte de la nota que pudiera confundir al lector haciéndole creer que estaba termina-da.


     Títulos y subtítulos

     Para dar a conocer cada una de las partes o divisiones de un texto se deben emplear:

     Si corresponden a capítulos de un escrito, se pondrán al centro del espacio que ocupan las líneas, con mayúsculas separadas y con subrayado doble. Esta distinción, y cuantas hagamos, se dejan al sentido de la estética que tenga el autor y de las facilidades que le brinde el equipo informático que tenga. Las presentes normas pueden respetarse fielmente en el supuesto de estar utilizando la máquina de escribir como utensilio de impresión.

     Si corresponden a divisiones de un asunto, se pondrán a partir del margen izquierdo, con números correlativos seguidos por mayúsculas subrayadas y separados del cuerpo del escrito por un espacio.(Los "subrayados" pueden ser sustituidos por la letra cursiva de la ipresora del ordenador).


     Subtítulos

     Los subtítulos, si son necesarios, se pondrán con mayúsculas y sin subrayar, corres-pondiendo la primera cifra a la del título y la posterior o posteriores, al orden que ocupen dentro del título. Para señalar el margen de estos subtítulos, se pondrán las cifras a partir del margen a que se escribe el título y remetido tantos espacios más uno, como ocupen las cifras del subtítulo.

     Cuando sea necesario señalar nuevos párrafos del subtítulo, se pondrá en la misma forma, a partir del margen que le corresponda al subtítulo, las cifras que le pertenezcan y a continuación, separado por un espacio, el título del apartado con minúsculas y subrayado y cuyo final fija el margen del párrafo que le corresponden.

     De igual forma se procederá en los subapartados, cuyo título irá con minúsculas y sin subrayar, terminado en dos puntos.


     Uniformidad tipográfica

     Marginar un solo folio no ofrece grandes dificultades si imaginamos que el mismo es la cartulina de una gran fotogra-fía, en donde las letras (imágenes) han de ir centradas y que más tarde tendremos que enmarcar. Lógicamen-te dejaremos espacios en blanco si no quere-mos que después el marco nos tape las imágenes (escritura). En este caso la vista nos indica dónde empezar, terminar, etc. La dificultad puede llegar si mecanografiamos un libro que exige una uniformidad en todos los conceptos que se repitan a través de sus páginas. (Títulos, subtítulos, notas de pie de página y un sinnúmero de etcéteras que exigen un tratamiento de igualdad para que no impere el caos).

     La informática nos brinda la oportunidad, por el tamaño de las letras, de distinguir capítulos, títulos, subtíttulos y derivados. Ejemplo:

HISTORIA UNIVERSAL

I EDAD ANTIGUA
I.1 PRIMEROS POBLADORES
I.1.1 Pueblo Fulanito
I.1.2 Pueblo Menganito
I.2 PRIMERAS TRIBUS
I.2.1 Tribu de "Ka"
I.2.2 Tribu de "Za"
 
II EDAD MEDIA
II.1 PRIMEROS POBLADORES
II.1.1 Pueblo Fulanito
II.1.2 Pueblo Menganito
II.2 PRIMERAS TRIBUS
II.2.1 Tribu de "Ka"
II.2.2 Tribu de "Za"
 

     (Cada capítulo -I y II- inician página comenzando siempre un poco más abajo del resto de las páginas)


     Cita de otros autores

     - Si el escritor cita autores y lo hace con letras mayúscu-las deberá respetar la misma formalidad con todos. En caso contrario, inconscientemente, dará menos categoría al que escriba con minúsculas.

     - Si para definir a una nación emplea siglas (EE. UU.) no debe, al repetir el nombre, escribirlo con todas sus letras (Estados Unidos). Sígase esta norma para cuantos vocablos se repitan en el texto.

     - Si cita a una obra consultada así: NEIRA LÓPEZ, M. "Problemática de la agricultura en Cebolleira". Editorial Satélite. 30ª edición. Páginas 1.800-1.801, no debe, en sucesivas citas, suprimir las comillas del título de la obra, abreviar la palabra Edito-rial (Ed.), cambiar por "romanos" el núme-ro de la edición, abreviar la palabra Páginas (pgs) ni tampoco sustituir el guión de las páginas (1.800 a 1.801).

     - Si para resaltar la importancia de una palabra, subraya o entrecomilla, elija un solo procedimiento.

     - Si en las citas del texto de un autor, cambia de renglón, de márgenes o de interlínea, siga el mismo sistema en las sucesivas.

Ejemplo:

VILLEGAS BARRIO y VALENCIA PARDO, escriben:

"_____________________________________________________________________
_____________________________________________________________________
____________________"

     Califique a todos los autores que cita igual. No, a unos de sabios, a otros de maestros, y al resto, sin nada.

     Interlineado y equidistancias

     La forma más usual suele ser la de dos interlí-neas, excepto sí la exposición es grande para un solo folio y pequeña para dos. En este caso se recomienda mecanografiar a una interlínea. La presentación del escrito será más aceptable.


     Separación de párrafos

     Llamamos párrafo a cada una de las divisiones de un escrito señaladas con letra mayúscula al principio de línea y punto y aparte al final del trozo de escritura.

     La separación de párrafos se efectuará con doble retorno de carro (o pulsando dos veces "intro").


     Colocación de epígrafes

     Deben preceder a cada uno de los diferentes capítulos o divisiones de los escritos y son resúmenes de lo que se va a tratar. Califique a todos los autores que cita igual. No, a unos de sabios, a otros de maestros, y al resto, sin nada. Califique a todos los autores que cita igual. No, a unos de sabios, a otros de maestros, y al resto, sin nada.


     Corte de las palabras

     Pese a que la Real Academia Española de la Lengua acepta una cierta libertad en el corte de palabras final de líneas, consideraremos:

1. Jamás cortar un nombre propio, fecha en número, direcciones o palabras relevantes del texto, cantidad, monosílabos, ni títulos honoríficos que vayan con el nombre.

2. No cortaremos la palabra final de un escrito para completarla en el siguiente folio.

3. Tampoco en la penúltima línea de un párrafo.

4. Según la "Ortografía", evitaremos partir sílabas mudas ni antes ni después de y, A/yuda, Ay/uda.


     División de las sílabas en la escritura

     A pesar de que los sitemas informáticos dividen, o no, depende de la orden que se dé, las palabras al final de renglón, consideramos de posible utilidad nuestra siguiente exposición

     El problema se complica. Lo normal sería dividir la palabra al final del renglón, según un criterio silábico; pero también puede seguirse un criterio etimológico. Así: no-sotros o nos-otros.

     Veamos primero las reglas fundamentales para pasar después a los casos discutibles u opinables.

     1ª: Si una palabra no cabe entera al final de un renglón, procuraremos dividirla por sílabas, sin separar nunca las letras constitutivas de dichas sílabas. No debemos, por tanto, dividir las palabras conferencia, esclavo o retraso separándolas así: co-nferencia, escl-avo, ret-ras-o.

     2ª: No debe quedar nunca una vocal suelta, al dividir una palabra, al final o al principio de renglón; y ello aunque dicha vocal forme sílaba por sí misma. Nunca, pues, escribiremos: a-cabar, sino aca-bar; podí-a, sino po-día; cacare-o, sino caca-reo; e-valuar, sino eva-luar. Según esta norma, la palabra aseo no puede ser dividida, porque empieza y termina con vocal. Habrá, pues, que escribirla siempre completa.

     3ª: Las palabras que llevan una h, precedida de una consonante, deben dividirse de modo que la h no quede nunca al final de un renglón, sino al comienzo del siguiente. Así: Al-hambra, mal-hechor, des-hilachado, in-hábil, in-herente, ex-hausto, in-hibirse, des-hojar, clor-hidrato.

     4ª: No deben "romperse", o mejor dicho partirse, la "l"l y la "rr", porque no representan dos sonidos sumados, sino un sonido único. Escribiremos, pues: ba-rro, cabe-llo, y no bar-ro, cabel-lo o cor-redor.

     5ª En las palabras compuestas de un prefijo y de otra palabra válida y en uso, sin tal prefijo, se puede utilizar (según decíamos) la división silábica o la etimológica, es decir, atendiendo a los componentes del vocablo. Así, podremos escribir: no-sotros o nos-otros; de-samparo o des-amparo, ma-lintencionado o mal-intencio-nado.

     6ª: Se recomienda no separar o dividir palabras bisílabas como ca-sa, vi-no, pa-lo. "La razón -dice J. Polo- nunca la hemos visto en ningún libro; pero suponemos que se trata de estética, en algún caso, y de economía: no compensa en una palabra de dos sílabas, parar y continuar en otra línea, sólo para una sílaba más". Sobre todo, especificamos, si en la otra línea acaba el párrafo. Sería tipográficamente ridículo componer una línea de una sola sílaba, que se vería así:

... aquel día nefasto, Juan no estuvo en la casa.
... me aseguró que no había bebido nunca una copa de vino.


     Escollos que plantea la división silábica

     Lo expuesto en torno a la división silábica, plantea algunos problemas que pasamos a exponer:

     Los principales escollos surgen en lo referente (regla o norma 5ª) a las palabras compuestas de prefijo y voz con valor propio. Hemos dicho que, en este caso, se puede seguir el criterio etimológico o el silábico.

     Ninguno de los dos criterios -afirma J. Polo- es "técnicamente perfecto". Si seguimos el criterio silábico, podemos encontrarnos con divisiones como las siguientes: su-boficial, su-brayar, inte-roceánico, pe-nínsula, ar-zobispo, con lo que iniciaríamos renglón con palabras absurdas e inexisten-tes, como: nínsula, zobispo, roceáni-co, brayar, o boficial. (Este fenómeno -por llamarlo de algún modo- se da en todos los escritos en los que haya palabras divididas o partidas, aunque en la división silábica no exista prefijo alguno).

     Otro problema o escollo de división silábica nos presenta la letra rr cuando sus dos r componentes forman parte, la primera r de un prefijo, hiper, y la segunda de una palabra iniciada con r, redacción. Tenemos así la palabra hiperreacción que, en caso de división al final de línea, plantea la siguiente duda: ¿Escribiremos, al terminar el renglón, hiper-reactivo o hipe-rreactivo? Según la norma 4ª, antes transcrita, no debemos "romper" la doble r (rr) y habríamos de escribir hipe-rreactivo. Pero en este caso -y otros análogos-: hiper-resonancia, hiper-resistencia, debemos atender, no al criterio etimológico ni al silábico, sino al fonético. En realidad, tales vocablos, bien pronunciados y articulados, obligan a una levísima pausa que separa el prefijo del nombre o verbo a que anteceden y que, por tanto, parte la rr en dos r (erres sencillas), soldadas entre sí, pero conservando cada una su independencia fónica: la primera r vibrante simple; la segunda, vibrante múltiple. Los franceses hablan de "consonnes geminées" (consonantes casadas o ligadas) a la unión de dos consonantes con vibración propia: no suena lo mismo "il a dit" que "ll l´a dit". En nuestro caso, nadie pronuncia hipe-rreactivo, sino hiper-reactivo, de modo que la primera r se separa "levemente de la segunda, pero manteniendo su vibración sonora hasta unirse a la segunda r. Luego, fonética y etimológicamente, debemos escribir, en caso de división al final de línea, hiper-reactivo, aunque no sigamos la norma 4ª antes transcrita.

     Hay otras palabras cuya división puede depender de su significado. Así, desalar puede significar quitar la sal o quitar las alas. En el primer caso, dividiríamos la palabra, al final de renglón, escribiendo de-salar; para no "romper" el prefijo des (=privación).

     Queda aún lo que Polo llama "restricción semántica, eufemística" y que según Ramos Martínez, se explica como sigue:

     "Al dividir una palabra debe evitarse que la línea siguiente comience con otra cuyo significado aislado suponga una grosería o algo que pudiera dar lugar al chiste: dis-puta, tubér-culo, imper-meable, pene-tración, tuber-culosis, ser-vicios públicos". La lista podría completarse y citar como palabras incluidas en este índice: tor-pedo, ca-teta, am-polla, Ro-meo, taberná-culo, etcétera.


Transcripción de nombres geográficos y propios

     Cometemos falta de atención y consideración al poner erróneamente el nombre de alguien o sus apellidos.

     Jamás abreviaremos el nombre y apellidos de las personas, aunque se puede utilizar las iniciales antes del apellido conocido.

     Nunca pondremos los nombres de poblaciones de dos formas distintas: Nueva York o New York, si se repiten. Si inicialmente pusimos Nueva York deberá ir igual cuantas veces se repita.


Mecanografiado de mayúsculas

     Para que una palabra destaque del resto se escribirá toda con letras mayúsculas, aunque no es aconsejable, para que conserven su verdadero valor, abusar de las mismas.

     Sí los nombres propios, tanto de personas como de lugares geográficos o cosas, son parte importante o fundamental del escrito, se escribirá íntegramente con mayúsculas.

     Cuando hablemos de pesetas, independientemente de las cifras, aclararemos entre paréntesis y con letras mayúsculas la cantidad repitiéndola. Así: 84 (OCHENTA Y CUATRO).


Formas de destacar palabras

     Independientemente de escribirlas con mayúsculas, así: PODEROSO. Entrecomillándolas: Sería "importantísimo" que..... Subrayándolas: Puedes decirle sin temor que...

     El ordenador nos brinda la oportunidad de escribir con letra cursiva, negrita, hueca, etc.