Mecanografía de textos

Serprof, gabinete técnico literario.


SERPROF es una empresa pionera (año 1970) que prestó, y presta, servicios profesionales a tesinandos, doctorandos, opositores a cátedras y escritores en general conocedora de las técnicas de los documentos y de su mecanografiado divulgadas en el año 1975 mediante tres publicaciones que, previamente, merecieron la declaración de interés para los organismos del Estado Español, mediante Orden Ministerial: "Tratado sobre mecanografía y la oficina pública y privada" (Al amparo de la legislación), "La mecanografía al tacto en 3 lecciones" y "Rapidez y Trucos en Mecanografía", en las que los estudiantes de Secretariado (hoy Formación Profesional, rama administrativa), encontraron detallada respuesta a la enseñanza de la mecanografía y al dominio de sus técnicas entre las que se citaban la "exactitud", la "estética", la "corrección" y la "pulcritud", desde el epígrafe: "Si difícil es escribir, más aún es que se nos lea", con algunas observaciones que "resucitamos":

La mecanografía es el ropaje del pensamiento. Lo escrito refleja, inequívocamente, la personalidad del firmante. Aquel que firme una carta desaliñada, no sólo falta al respeto debido al destinatario, sino que pone de manifiesto ser descuidado, de poco carácter o escasa cultura.

Seamos conscientes de que paginar, marginar y distinguir títulos uniformemente, dando a cada uno la importancia que tiene, es estética. Consideremos que emplear un lenguaje respetuoso, comedido, en definitiva, cortés, es corrección. Y no olvidemos que presentar la escritura con la "mayor decencia posible" es pulcritud.

Mecanógrafos estéticos, correctos y pulcros hay pocos. Abundan, eso sí, los autómatas. Nos referimos a quienes se limitan a transcribir aquello que se les da. A quienes no subsanan una falta de ortografía amparados en el "como él lo ha escrito así...", cuando es lo cierto que no se han preocupado de poseer unos aceptables conocimientos ortográficos.

Debemos recordar que lo escrito, escrito queda y que nuestra forma de ser, pensar e incluso actuar y vivir puede ser descifrada en un detenido examen de lo firmado. De aquí que lo escrito deba ser uniforme, entrando en esta palabra las acepciones de igualdad y semejanza, en cuanto se refiere a márgenes, interlineado y equidistancias; separaciones de párrafos, colocación de epígrafes, sistema lógico de numeración, igualdad en la tipografía, papel, calidad y longitudes, etc.

Cuanto exponemos contribuirá a que se nos preste atención, a que se nos comprenda, se nos acepte y, sobre todo, a que movamos a la acción del destinatario.

 

 


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