Proceso lógico en la redacción de un libro



     Uno de los razonamientos escritos que puede servirnos de modelo al redactar cualquier libro es la tesis doctoral. En ella, el doctorando expone el fruto de un cúmulo de conocimientos (que a su vez requieren un acopio de hechos, circunstancias, documentación, etc.), que exige ser expuesto con un proceso lógico para llegar a unas conclusiones razonadas, previo establecimiento de un método que nos indique el punto al que deseamos llegar, los medios con que contamos, la ayuda que precisamos, los obstáculos con que se debe contar, los escollos que se han de evitar, las dificultades que superar, las deficiencias que suplir...

     Método y técnica, acertadamente aunados, nos permitirán no tomar lo accesorio por lo principal, los medios por el fin y lo secundario por lo esencial.

     A tal efecto, debemos considerar:

1. Elija asunto, tema, cuestión o argumento y medite acerca de él anotando cuantas sugerencias surjan.

2. Acopio de la documentación. La documentación es el argumento sólido que sirve de apoyo al escritor. No basta con poseer un extenso conocimiento del tema tratado. Para "no inventar con retraso" deberemos estar al día de cuantas publicaciones recientes se relacionen con nuestros estudios, sin, por ello, descartar los libros, más o menos antiguos, donde podamos hallar fuentes informativas de gran interés.

     Es importantísimo suscribirnos a revistas o publicaciones especializadas que, extractadamente, informan de la disciplina elegida, para mantenernos en lo conocido como "información continuada". Ello nos evitará la desagradable sorpresa que supone el descubrir, una vez terminado nuestro estudio, que nuestra doctrina ha sido ya expuesta o, lo que es peor, superada o anulada.

3. Selección de la bibiliografía. La gran producción literaria y la homogeneidad existente en los mismos temas, tratados de mil variadas formas, ponen en un gran aprieto al lector.

     Este creciente problema lo definió Ortega:

"Así como Dios creó el ángel de grandes alas místicas y el ángel se le rebeló, así el hombre creó el libro y éste, al crecer fabulosa-mente, se le ha rebelado, amenazando también su propia existen-cia, convirtiéndole en esclavo..." "En vez de estudiar para vivir, el hombre va a tener que vivir para estudiar."

     Para una acertada selección de la bibliografía, la identificación del autor y la editorial es primordial.

     Con respecto al autor: Formación, autoridad sobre la materia que habla, otras publicaciones y, sobre todo, cómo trata el tema: extenso, resumido; total, parcial, correcto, abstracto; teórico, práctico, analítico, sintético; trabajado, sencillo, partidista; conservador, radical; erudito y técnico, popular; documentado, inexacto; internacional, nacional; regional, local;extranjero, español; argumentativo, representativo.

     Las fuentes informativas utilizadas por el autor que hayamos seleccionado (públicas, privadas, personales), con un análisis de su dicción, expresión, presentación del libro, legibilidad y la comprobación del lector a quien se dirige (estudiantes, niños, adultos, maestros), definen la lectura elegida junto con la personalidad de la casa editora.

4. Archivo de la documentación. Si importante es seleccionar la documentación no lo es menos conservarla ordenadamente para poder disponer, rápidamente, de cuanto nos interese.

     Debemos clasificar la documentación sin importarnos el tiempo que requiera, conscientes de que nos evitará trastornos, contrariedades y, lo que es más, la pérdida del "hilo" de la madeja de la redacción que estábamos tejiendo.

     Para el archivo de la documentación es imprescindible:

a) Detenido estudio de cada documento con miras a su inclusión en la obra que vayamos a escribir.
b) Agrupamiento de cuantos documentos versen sobre el mismo asunto.
c) División de la documentación en "familias" y éstas en "hijos", "hermanos", "sobrinos", etc. hasta conseguir una selección suficiente.
d) Confeccionar un fichero con cuantos títulos consideremos oportunos, indicando dónde está el documento.

5. Localización de la documentación. Pudiera ser que los adelantos de la informática y los conocimientos que el lector tuviera de ellos, convierta en "pueriles" nuestras observaciones.

     A pesar de todo, sugerimos:

     En armonía con el apartado d) del título anterior, nos ocuparemos de un sistema muy sencillo que consiste en numerar, a partir del uno, cuantos documentos poseamos. Estos grupos se archivarán en carpetas de "anillas" en cuyas cubiertas diga: "Del documento nº__ al __". De esta forma, la localización del documento es instantánea si en la ficha hemos apuntado: "Véase documento nº__"

     Ejemplo de ficha:

ESTILO
Consúltese libro de J. Quesada
"El estilo del corrector del estilo ajeno"
Págs__.

Véase libro del mismo autor:
"Dificultades y particulares de la lengua española"
Págs__.

NOTA IMPORTANTE: El texto de la ficha puede ir también con los títulos de "Estilística", "Ortografía", "Lenguaje", etc. Ello nos ayudará a una más rápida localización.

6. La elección del tema. Al ser la tesis doctoral un trabajo de investigación que requiere la aportación personal del doctorando en una determinada disciplina, salvo raras y contadas excepciones, es el propio interesado quien elige el tema de su trabajo,. Le puede, eso sí, ser sugerido, en virtud de los sobresalientes conocimientos que el aspirante posea.

     Otra de las facetas que condiciona la elección del tema es el futuro profesional del tesinando o doctorando. Si su vida piensa dedicar a la medicina, y concretamente a la rama de pulmón y corazón, es indiscuti-ble que siente curiosidad o vocación por el estudio de dichos órganos. Sería, pues, absurdo que eligiera el tema del riñón, entre otras razones porque durante el estudio de la carrera no ha sentido un especial interés y ni sus apuntes de clase, ni la bibliografía recopilada, ni las observacio-nes de autoridades de la materia constituyen el acopio de documenta-ción, imprescindible para "licenciarse" o "doctorarse".

7. Estudio del tema o problema. Cualquier problemática que se contemple conlleva una serie de incógnitas que el investigador debe despejar. La resolución ha de ampararse en una exhaustiva visión de los hechos o circunstancias causantes que la contemplen desde su origen, lo adapten al presente -puede haber aumentado o disminuido- y prevea que en el futuro no vuelva a plantearse. En medicina, se diagnostica previo estudio del pasado (enfermedades que se padecie-ron), sigue la exploración del paciente y con un tratamiento se suprime el padecer del enfermo. Y todo lo efectúa el facultativo al amparo de unos análisis o pruebas que le aclaran dudas y permiten obrar en consecuencia.

     El estudio del tema o problema requiere:

Fase preparatoria: Comprende el estudio del problema que contemplamos analizándolo desde su nacimiento, su porqué y su para qué. Ello nos permitirá una visión clara, precisa y completa.
Antecedentes: Comprende el preceptivo acopio de documentación en la que incluiremos todos los informes, referencias, opiniones, hechos, comportamientos situaciones.
Estudio: Abarca una serie de análisis descriptivos, explicativos y cuantitativos que van desde la observación, preocupación por los detalles y la objetividad a la aplicación de los principios cartesianos y bernardinos (eliminación de los detalles superfluos, resúmenes, sintetizar, estructurar, estilizar, eliminar, volver a dar la vuelta al problema), pasando por detenidas comprobaciones de cuanto dijimos y estamos diciendo.
Conclusión:Proponer las soluciones de forma clara, precisa y exhaustiva, resaltando ventajas e inconvenientes.
Decisión:Exponer nuestras conclusiones al respecto.

8. Notas. Debemos anotar cuantas opiniones propias o ajenas surjan para ordenarlas rigurosamente por orden alfabético. Ello constitui-rá un apreciable diccionario de gran utilidad.

9. El esquema. El objetivo principal del esquema es marcar las directrices del trabajo. De aquí, la recomendación de confeccionarlo con extremado cuidado si no queremos que nuestro posterior esfuerzo se hunda tan aparatosamente como el edificio que ha sido construido, al amparo de unos planos mal concebidos y peor trazados. Téngase presente que el esquema es el cimiento del plan. Nos aporta una primera visión de nuestro trabajo. Es, pues, un conjunto de ideas principales que conllevarán divisiones, subdivisiones y cuantos apartados u subapartados precisen las mismas, para exponer lo más completa-mente posible nuestro pensar.

     El esquema desarrolla nuestra idea principal., Es decir, el tema, asunto, o título que hemos elegido para disertar sobre él.

     Sirva, como ejemplo, la experiencia de SERPROF como empresa de servicios de mecanografía con tesinandos, doctorandos y escritores en general. Los autores evidenciaron las dificultades siguientes al redactar sus trabajos:

- Ortografía.
- Sintaxis.
- Estructurar, o dividir, el pensamiento.

     Surgió así el embrión o esquema, del libro que nos está guiando, (Cómo redactar y presentar tesis doctorales, tesinas, proyectos monogra-fías"),insuficiente para trazar un plan a seguir. La "Inspira-ción" y "la meditación" no bastaron. Se impuso la "investigación", que se llevó a cabo, preguntando a licenciados y doctores qué dificultades habían encontrado al redactar sus trabajos. Una gran mayoría nos informó de que la mayor dificultad había consistido en "dar vida" a sus ideas, es decir "componerlas". Al embrión de esquema se añadió una nueva familia: "La composición literaria".

     El esquema del libro, ordenado y titulado con más o menos acierto, se convirtió en los siguientes puntos o capítulos principales, no sin antes haber sido objeto de numerosos cambios o modificaciones.

I La composición literaria.
II Redacción del trabajo intelectual.
III Formalidades que se observarán en la redacción y presentación del trabajo intelectual.
IV Puntos débiles de la Gramática.
V La ortografía.
  Bibliografía.


10. El guión. La más inmediata preocupación del tesinando o doctorando consistirá en completar el esquema; es decir en dividir cada voz principal en cuantas partes, capítulos, divisiones, secciones, etc. precise, , manteniendo un riguroso orden expositivo de ideas que aclaren, dentro de la lógica más sencilla y natural nuestro pensar; y esto sólo se conseguirá si escribimos con títulos, subtítulos o derivados, claros y precisos, en los que nuestro disertar responda a la exactitud más exigente. (Véanse ejemplos de índices en libros).

     En cuanto a la forma de confeccionar el guión, anotaremos dentro de las "voces" principales o capítulos del esquema cuantos títulos, subtítulos y derivados queramos desarrollar. Salvo excepciones, observaremos que nuestra aportación es insuficiente y que necesitamos ampliar el estudio. Sólo la consulta de la bibliografía atañedera a nuestros fines nos solucionará el problema. Repasamos, pues, nuestro fichero bibliográfico, examinemos los índices de nuestros libros. Miles de sugerencias, indicaciones y aclaraciones surgirán por doquier y nos permitirán titular y subtitular el esquema.

     Al amparo de la "numeración decimal", la pauta para seguir, en la confección del guión es la siguiente:

1 CAPÍTULO PRINCIPAL
1.1 CAPÍTULO SECUNDARIO
1.1.1 PÁRRAFO
1.1.1.2 SUBPÁRRAFO
1.1.1.3 APARTADO


     Sucede, casi siempre, a pesar de disponer de un guión detenida-mente estudiado, tener que cambiar la idea, añadir, suprimir o modificar, esto o aquello. No nos desanimemos. Es evidente que nuestra obra se va perfeccioando. Cuando añadimos, es porque estaba incompleto; su suprimimos, es porque "no venía al caso"; y, si modificamos, es porque no nos convencía tal o cual exposición.