Partes principales en la redacción de un libro


     1. Hoja de portada. Tiene como fin principal identificar trabajo y autor. Respete la buena disposición de la portada. Es la primera página.

     2. El título. El escritor debe encontrar una o varias palabras (el menor número posible) con las que dé a conocer la temática del libro.

     Azorín decía: "Los títulos son difíciles; cuesta mucho trabajo encontrarlos... o se encuentran desde el primer momento, y en ese caso todo el libro futuro gira en torno al título. El título da prestancia al libro; debe ser airoso; unos tienen color y otros cadencia. Se ha perdido el arte de titular; los clásicos lo poseían; lo poseían porque eran dueños del idioma".

     El título debe cumplir con la difícil tarea de captar la atención del lector. Refleja una buena dosis de ingenio quien lograr este propósito, en el que no existen reglas ni recomendaciones distintas a la de "ser breves-densos", porque generalmente se abusa, siendo varios los renglones que se dedican a tal fin.

     3. Dedicatoria. Es costumbre, casi generalizada, ofrecer nuestro esfuerzo a quien consideremos oportuno. A este respecto, recomenda-mos dedicar el trabajo al director del mismo o a persona con la que tengamos auténtica amistad o vínculo familiar. No corramos el riesgo de que alguien se considere ofendido porque su relevante nombre figure en nuestro insignificante trabajo.

     4. Palabras de agradecimiento. Constituyen un detalle de auténtica atención porque se suele agradecer la colaboración prestada a quienes hacen posible la realización del trabajo.

     Evítese la frase de rigor: "Mi más sincero agradecimiento" (Un agradecimiento insincero no existe), y elúdase, aunque esto a veces es difícil, la cita relacionada de nombres y nombres. Seguidamente exponemos dos ejemplos de trabajos cuya confección mecanográfica se recomendó a SERPROF:

"Mi agradecimiento a cuantas personas han hecho posible la realización del presente trabajo con cita especial de don ______(catedrático de ________ y director del presente estudio, porque con sus exigencias pedagógicas, supo despertar en mí el espíritu de superación".

"Agradezco a mi guía y maestro don ______ la paciencia que tuvo y el cariño que me demostró durante la realización del presente trabajo".

     En las palabras de agradecimiento debe evitarse:

- El exceso de adjetivos calificativos.
- El empleo de la tercera persona en la redacción. Hablemos en primera persona.El agradecimiento es algo muy personal.
- La sequedad y el entrecomillado o subrayado de palabras. Pueden interpretarnos mal.

     Ejemplo: "Muy agradecido por la "eficaz" y "acertada" ayuda de mi director don _____ "

     Anécdota curiosa es la siguiente dedicatoria:

"Agradezco a la excelsa personalidad de don _______ , catedrático de _______ miembro de ________ y director de este insignificante trabajo.

     5. Índice. El índice de nuestro trabajo refleja su contenido. La confección ha de ser extremadamente clara y presidida por un orden expositivo de conceptos. En primer lugar, irá el prólogo e introducción, a los que seguirán los distintos capítulos, apartados, subapartados, etc. que constituyen el cuerpo del texto.

     La conclusión, bibliografía y anexos, si los hay, son parte indepen-diente del cuerpo o texto.

     Si nuestro trabajo es extenso, resaltamos la conveniencia de redactar dos índices. El primero, esquemático. Será un resumen en el que reflejaremos los diversos capítulos. El segundo, ha de ser amplia-ción detallada del primero. De esta forma, el lector localiza instantánea-mente y con un segundo esfuerzo selecciona. Recuérdese, asimismo, que la confección de un índice por orden alfabético facilitar la, aún más rápida, localización del concepto que intereses.

     En cuanto a dónde debe situarse (principio o final del trabajo), recomendamos: Si son varias las páginas del índice, es conveniente ponerlo al final del trabajo. De esta forma no constituirá un bloque que, unido a la portada, agradecimiento, dedicatoria, etc., será un obstáculo para quien busque el comienzo del libro.

     Cuidaremos de distinguir nuestras ideas dando a cada una la importancia que tiene. El tamaño de las letras y el subrayado las distingue perfectamente. Los capítulos irán con letra mayúscula y subrayada; los apartados con mayúsculas sin subrayar; los subaparta-dos, con minúscula subrayada y las divisiones de éstos y siguientes con minúsculas sin subrayar.

     6. Introducción. El autor del trabajo, en una o varias páginas -recomendamos brevedad-, informa al lector del objeto, fundamentos y fin que se propone con su estudio, intentando que sus palabras despierten el interés del lector y su consecuente captación.

     7. El texto. El texto ha de contener las partes del trabajo, método empleado, capítulos, divisiones y subdivisiones, así como todo cuanto pueda contribuir a la aclaración de nuestro disertar (gráficos, esquemas, dibujos, etc.), pues, esto proporciona una mayor compren-sión.

     Es aconsejable, como partida de trabajo, informar al lector de la existencia del problema, y tras consignar su porqué, deberemos explicar, con la aportación del mayor número de datos, cómo tal problema puede dejar de existir, indicando qué métodos o sistemas hemos utilizado en la investigación para que, quienes puedan ocuparse de igual asunto en el futuro, dispongan del mayor número posible de fuentes informativas que le permitan completar la problemática que nosotros abordábamos y que, a buen seguro, presenta "lagunas" e incluso "mares" inadverti-dos.

     El escritor, representante de un saber, no debe, al cederlo al lector, buscar ni su ventaja particular ni su propia gloria, como es el caso de quien escatima citas, invierte pensamientos ajenos o se atribuya las "doctrinas" del prójimo, pensando más en su prestigio que en el primordial objeto de su trabajo: Dirigirse a la meta y, tras establecer un récord, explicar a los demás los defectos que encontró en el entrena-miento de sus compañeros, cómo evitarlos y, lo que es más, qué hizo o dejó de hacer él.

     Huyamos, pues, al redactar nuestro trabajo de la vanidad que lleva implícita aquel que pretende hacerse el centro de su obra, olvidándose de que otros pensaron, piensan y pensarán, por y para él. Informemos de la bibliografía que nos ha ayudado y de la que se puede consultar. Y si un libro, aunque contemple la misma problemática que el nuestro, se hace acreedor al elogio, no lo silenciemos.

     8. La conclusión. Con la conclusión termina el libro. Es una especie de capítulo final en el que el escritor, haciendo alarde de un estilo breve, preciso y claro, explica los resultados e ideas principales de su trabajo e indica cuáles son los problemas pendientes de resolución para facilitar el camino a otros investigadores.

     9. Bibliografía. Detallaremos, por riguroso orden alfabético, los apellidos y nombre de los distintos autores que hayamos consultado, aclarando, tras cada uno, título de la obra así como editorial, edición, población y año de la publicación.

     10. Anexos. Nuestro estudio puede requerir ejemplos,esquemas, gráficos, planos, fotografías o una serie de requisitos que, sin ser imprescindibles, enriquecen la exposición porque aclaran su contenido. Cuidaremos de dar el número de cita que corresponda remitiendo al lector al apartado correspondiente. (Ej. véase anexo nº ____).